Erase que se era, una vez en un muy lejano pais perdido entre montañas que llegaban al cielo con las cumbres cubiertas de nieves perpetuas. A los pies de las montañas se extendía un valle muy verde, un verdadero vergel en el que los rosales florecían todo el año, surcado por ríos de curso plácido en el que las truchas retozaban mostrando sus lomos plateados. En el centro del valle se alzaba un enorme castillo con sus murallas cubiertas de hiedra y madreselva y en lo más alto del castillo, en una torre que parecía alcanzar las estrellas, estaban los aposentos de la princesa Rosalinda.
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domingo, abril 14, 2019
14 de abril. A por la Tercera
Erase que se era, una vez en un muy lejano pais perdido entre montañas que llegaban al cielo con las cumbres cubiertas de nieves perpetuas. A los pies de las montañas se extendía un valle muy verde, un verdadero vergel en el que los rosales florecían todo el año, surcado por ríos de curso plácido en el que las truchas retozaban mostrando sus lomos plateados. En el centro del valle se alzaba un enorme castillo con sus murallas cubiertas de hiedra y madreselva y en lo más alto del castillo, en una torre que parecía alcanzar las estrellas, estaban los aposentos de la princesa Rosalinda.
domingo, diciembre 02, 2018
Hugo y Wagner
Como decían los amigos de sus padres, Hugo fue siempre fue un niño rarito, fuera de lo normal. Ya, desde que estaba en la cuna, se reía con gran regocijo cuando su padre ponía en el reproductor música alegre o lloraba como un poseso si esta era triste y dramática. Desde que era muy pequeño, en navidad o en su cumpleaños no pedía que le regalasen balones o camisetas de jugadores famosos de fútbol, ni patines o el último modelo de videoconsola. Siempre quería que le regalasen discos de música clásica, no importaba de cuál se tratase, para pasarse después las horas muertas escuchando ensimismado la pieza una y otra vez.
sábado, noviembre 03, 2018
La niña que se escondió en el palco del Real
Paula es la única hija de Paqui, una de las sastras del teatro Real. Del padre no se sabe nada desde que un día se perdió en la estación de Chamartín, maleta en mano, para buscar la vida en Alemania. Con su casi un metro de estatura, Paula se cree la más grande entre todas las niñas que pasan a su lado cuando, de la mano de su madre, avanza por la costanera que da a las puertas traseras del teatro. Apenas puede caminar serena y va haciendo mil cabriolas hasta que, un tirón de su madre, la hace comportarse cuerdamente por unos segundos. Al cruzarse con otra niña le saca la lengua o le hace una mueca pensando para sus adentros, " chincha rabincha que tu no puedes ir adonde voy yo ".
La puerta del teatro tiene para ella toda la fascinación que da el entrar a un mundo de ensueño alejado de la estrechez de la buhardilla donde viven Paula con su madre y la tía Gelina, una vieja tan vieja que a la niña le parece hermana de la señorona de bronce que acaba de dejar atrás subida a la peana de la estatua que domina la plaza.
lunes, julio 16, 2018
La instrumentista encabronada
Marieta intenta mantener un aire imperturbable, lo que consigue a duras penas, sosteniendo una sonrisa forzada en la mirada que se quiebra ante el rictus de sus labios. Sentada en medio de la orquesta sinfónica con el flautín sobre su regazo de seda negra, en este momento se siente como una gata rabiosa, como si estuviese sentada sobre ascuas en lugar de estarlo en su silla, bien incómoda por cierto. Su mirada de odio se reparte a partes iguales entre la concertino que adopta aire angelical, mientras se aplica dulcemente a hace sonar su violín y el director que, batuta en ristre, dirige a la orquesta dando saltitos sobre el podio.
sábado, junio 30, 2018
Noche de san Juan en el viejo casino
Cada día que pasa entra menos gente en el viejo Casino de Labradores. Todo se ha ido haciendo viejo poco a poco: el descolorido papel de las paredes, la pintura cuarteada de los balcones que se abren a la plaza, las polvorientas cortinas que han ido adquiriendo ese color de ala de mosca propio de las telas ajadas, color que han contagiado a los viejos sillones medio desfondados que vegetan colocados de cualquier modo cerca del piano de pared, uno de cuyos candelabros parece haberse desmayado por el paso del tiempo. Todo se ha hecho viejo, en especial las personas que todavía acuden al casino a media mañana o a la hora del café, para dejar pasar las horas mientras parecen querer mimetizarse con el mármol amarillento de los veladores.
viernes, junio 08, 2018
Leyenda del puente griego
Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años allá por la mítica región de Etolia en las lejanas tierras de la Grecia antigua, la gente pensó que sería bueno construir un puente que salvase las tempestuosas aguas del río Antirio para evitar el enorme rodeo que tenían que dar para llevar a vender el ganado a los pueblos de la otra ribera.
martes, mayo 08, 2018
No cierro los ojos...
Desde que nos hemos separado sé que no puedes descansar tranquilo, que tu aparente firmeza oculta el miedo a la nada, que cuando caminas de modo aparentemente despreocupado en realidad lo haces con miedo porque temes que te falle el suelo bajo los pies. Me han contado que cuando te abandonas en brazos de otra persona ya no te atreves a cerrar los ojos cuando la besas, que lo haces con los ojos bien abiertos porque, si los cierras, aparezco yo.
Y no he vuelto a besar a nadie, pero te aseguro que tampoco puedo cerrar los ojos pues, en cuanto lo hago, estás junto a mi y no puedo soportar la desilusión de verte esfumar en cuanto los abro. De ahí el martirio de cada noche cuando los cierro con idea de dormir pues entonces tu presencia se hace insufrible. Si los cierro con ánimo de descansar, estás ahí y no poder tocarte se vuelve insufrible, pero es peor si los mantengo abiertos porque se hace imposible que pueda conciliar el sueño. Y en esta pelea me debato hasta que el cansancio me rinde y duermo pero no descanso.
Noche tras noche, día tras día no cierro los ojos...
sábado, octubre 28, 2017
Maldita Obsesión
Diez mil. En este libro pone que hay que visualizar el número en la mente como si estuviese escrito con tinta brillante. Fijarse en la cifra, poner en ella toda la atención y olvidar lo demás. Menos 3, es el 9997. Hay que verlo ahí, bien brillante y no pensar en nada más. Ahora tres menos, el 9994. Pensar en que lo único que existe para mi es este número y conseguir que desaparezca esta opresión que me ahoga.... Que cojones tiene que decirme esa tía de que las cosas no son como digo. A ver si yo no voy a tener razón.
domingo, julio 23, 2017
El alguacil y el ERE
Desde hace una temporada a Pedro le consume la vida en su pueblo. El lo achaca a que, desde que se ha quedado solo, el día a día se ha vuelto más aburrido. Durante las horas de faena para el ayuntamiento no hay ningún problema pues, al no estar quieto ni un momento, tiene la cabeza tranquila. Una fuga de agua en una calle, una farola que no luce, barrer la basura que dejan los veraneantes, siempre hay cosas que hacer. El problema viene en cuanto acaba con su trabajo, pues no hay ningún aliciente que lo anime y no está dispuesto a hacer la ronda por las tres tabernas del pueblo con lo otros hombres de su edad para llegar medio borracho a casa y meterse en la cama sin pensar.
sábado, mayo 14, 2016
Familia feliz
Escena contemplada mientras hacíamos tiempo para tomar un vuelo en el aeropuerto de Barajas. Frente a nosotros, colocados a lo largo de una mesa alargada están una abuela de mediana edad y a su lado, la que evidentemente es su hija, dando cuenta las dos del desayuno mientras cotorrean de lo suyo. A continuación está un niño de unos cinco años que juega con una caja de modelos de aviones, casi seguro recién comprada en el aeropuerto y en el otro extremo, cerrando la fila, el papá que mira a su alrededor con aire aburrido.
sábado, abril 30, 2016
De Utrecht a Alicante: Sueños de ida y vuelta
Este relato ha tenido una génesis un tanto atípica. Eric es un polifacético actor holandés que se puso en contacto conmigo después de encontrar mi blog en la red, dando paso a un intercambio de correos entre los dos, después de ver que a ambos nos encanta el mundo de los sueños. Se me ocurrió hacer un relato sobre esto y él me contestó complementando el mismo con una serie de recuerdos de su infancia. Tras una serie de borradores en los que cada uno planteaba su visión del mismo, nació un relato de ida y vuelta a cuatro manos. Por eso, por primera vez, no soy el único autor de lo que ahora subo. Ahí está el resultado..
sábado, enero 02, 2016
La Gumer
La Gumer siempre ha vivido en medio de las vida de los demás. Ya desde moza cuando la mandaba su madre a por agua a la fuente de la cuesta del castillo, se demoraba en llenar su cántaro esperando a que lo hicieran las demás y allí, entre una y otra cosa, irse enterando de la vida de todo dios y de lo que contaban las otras mujeres. Que si había llegado un nuevo vecino al barrio de san Antón, que si el cura hacía cada vez las misas más largas o que si la Charito ponía con disimulo el dedo en la balanza para engañar en el peso.
domingo, noviembre 29, 2015
Todo es gris. Un relato al estilo de Carver
El hombre gris, envuelto en una ajada gabardina gris llega al gris vestíbulo de la vieja estación de un pueblo perdido en medio de la llanura gris. Deja su maltrecha maleta gris en el suelo de la sala y se quita el sombrero gris que cubre sus sienes plateadas, pasando su mano por la cara grisácea, como si buscase borrar todos los grises recuerdos que afloran a su memoria. A lo lejos se oye el melancólico silbido de un tren que acaba de partir.
miércoles, octubre 14, 2015
El ladrón de sueños
De una idea que me ha proporcionado mi buen amigo " Pepito Grillo "
Esa noche, por suerte para Alfredo, la luna llena está velada por un encaje de nubes y su luz difusa ilumina el camino empedrado que lleva a la casa como en un sueño fantasmagórico. Desde hace varios días, Alfredo ronda por los alrededores de la casa que va a ser su próxima faena, hasta que ha comprobado las costumbres de la mujer que parece habitar ella sola. Por suerte no tiene perros, aunque desembarazarse de ellos es pan comido para alguien tan profesional como él. La mujer siempre llega sola en su todoterreno al caer de la tarde. Suele ir cubierta con un pañuelo que deja escapar un pelo rubio y se parapeta tras unas enormes gafas de sol.

Esa noche, por suerte para Alfredo, la luna llena está velada por un encaje de nubes y su luz difusa ilumina el camino empedrado que lleva a la casa como en un sueño fantasmagórico. Desde hace varios días, Alfredo ronda por los alrededores de la casa que va a ser su próxima faena, hasta que ha comprobado las costumbres de la mujer que parece habitar ella sola. Por suerte no tiene perros, aunque desembarazarse de ellos es pan comido para alguien tan profesional como él. La mujer siempre llega sola en su todoterreno al caer de la tarde. Suele ir cubierta con un pañuelo que deja escapar un pelo rubio y se parapeta tras unas enormes gafas de sol.
sábado, julio 25, 2015
Una noche mas, baile en " El Incognito "
Pedro sube trabajosamente la calle con la vista puesta en el luminoso de neón que corona la cuesta, una palmera que zigzaguea del rojo al azulón es la meta de sus esfuerzos en cada noche de verano. Se para un momento, apoya la mano en una farola e intenta recuperar el aliento. Cada día las calles son más empinadas, piensa....o las piernas ya no son lo que eran. Al pie de la cuesta, en la terraza del hotel Vistamar, ha dejado a su parienta jugando a la baraja con sus amigas. Le ha dado un beso fugaz en la mejilla, mientras mascullaba que se iba a estirar las piernas, ante la sordera indiferente de su mujer, toda ojo para pillar las trampas de sus compañeras de partida e intentar meter ella alguna. A medida que se aleja de la mesa va creciendo el cotorreo de las demás mesas donde otras mujeres como la suya, igual de pintadas, igual de peinadas con quilos y quilos de laca, igual de vestidas con trajes de fiesta, entretienen las horas entre la cena y el sueño, jugando a la canasta o a la brisca.
domingo, abril 19, 2015
" A la rica sopa "
Pascual lleva no sabe bien cuanto tiempo lleva despierto. Entre los malditos dolores y los ronquidos de ese pedazo de bestia que duerme en la otra cama no consigue conciliar el sueño. Por enésima vez en la noche busca a tientas el reloj y la linterna que guarda bajo la almohada y mira la hora. " Mierda, todavía son las seis ". Falta una hora para que empiecen esas brujas a dar palmadas y levantarnos a todos. El olor a habitación mal ventilada, a sudor y el tufo que sube del orinal lo hacen sentirse más incómodo. Da otra vuelta en la cama y se pone a pensar en la Loreto, maldita sea y que pronto la perdió, que mala suerte en la vida. Lo que más quería se fué hace ya tantos años que ni siquiera puede recordar la fecha.
domingo, febrero 08, 2015
los viernes, martirio
El ruido que hace la tele a todo volumen apenas puede con el que hace el grupo de personas que está en torno a la mesa que hay en mitad de la sala de la taberna del pueblo. Compite con este barullo el repique de las fichas del dominó contra el marmol de los veladores, los tacos como perdigonazos que sueltan los jugadores, la vieja cafetera que jadea vapor asmáticamente y de todo ello brota una mezcolanza de sonidos que no permite entenderse a los allí reunidos.
domingo, noviembre 09, 2014
El gregario

Lehar está harto de esperar sentado en su silla hasta que llega el momento de enfrentar las dos hojas de los platillos y hacerlos entrechocar con fuerza. Los de la sección de cuerda están todo el rato dale que dale, los de la del metal soplan sin parar y él se pasa las horas muertas esperando que el director se digne hacerle una leve indicación para que haga chocar su instrumento. Con el agravante de que no puede pensar en sus cosas pues ha de estar atento a que no se pase su fugaz instante de actuación y así concierto tras concierto, los demás luciéndose y él haciendo ruido apenas durante breves instantes. Para eso se pasó tantos años en el conservatorio, para hacer tachín, tachín de vez en cuando. Y encima pocas veces. Nunca podrá olvidar el día que oyó a su madre hablando con una amiga: " Ojalá estudiase piano en lugar de eso que hace porque si un dia se cansa del conservatorio, un piano siempre decora en una casa, pero tu me dirás que hago yo con los platillos ". Y cuando tras un concierto exitoso el director hace saludar al primer violín o al arpista o al del fagot en la vida le hace una seña a él para que se levante.
De cualquier modo Lehar se siente músico por encima de todo y sigue atento a la partitura y al desarrollo de la obra. Cuando se acerca su momento se levanta muy solemne, sujeta las dos hojas de los platilos con sumo cuidado y cuando el director da la entrada hace sonar su nota correctamente. Un día se va a cansar de ser un don nadie en la orquesta, piensa mientras se vuelve a sentar y no va a tocar cuando le corresponda o lo que es peor va a aporrear los platillos hasta que se harte y lo echen del escenario. Mientras suenan los aplusos una y otra vez, el director saluda, los solistas saludan y Lehar mete su instrumento en su caja. El día que se harte, verán.
sábado, octubre 25, 2014
El ladrón de blogs
Carlos se frota los ojos, nota que le cuesta ver con claridad la pantalla de su ordenador y siente la cabeza embotada, cambia la mirada al reloj que tiene sobre la mesa y piensa por enésima vez que ya es hora de que abandone lo que se trae entre manos y largarse a dormir. Oye la respiración acompasada de Susana desde el dormitorio contíguo y nota una punzada de envidia pues sabe que mañana va a estar como un zombie cuando se encuentre en el bufete. Coge el paquete de tabaco y se da cuenta que no le queda ninguno. A su lado, el cenicero rebosa de colillas.
Deja las gafas a un lado y se se levanta cansinamente en busca de un cigarro. Rebusca por los escondrijos habituales pero no encuentra ninguno. Entra en el dormitorio y mete la mano en el bolso de Susana. Hurga entre pañuelos, llaves y los mil objetos aparentemente inútiles que atestan el bolso de su mujer. Suerte. Hay un paquete de " Fortuna " con tres cigarrillos dentro. Vuelve más tranquilo al estudio y se sienta de nuevo ante la pantalla del ordenador.
miércoles, agosto 27, 2014
Plaza de Platerías

La Teresiña arrebaña con la cuchara las últimas migajas del pan con leche y se relame el hocico de ratita con parsimonia para apurar el sabor al máximo. Añade otro chorrito de aguardiente de hierbas porque ya le dijo el médico que tiene la tensión baja, no sea que se maree por la calle. Es menuda y sonrosadita como una " miñoca " y se mueve de aquí para allá como una lombriz que se debatiese en el anzuelo de una caña de pescar. Chasquea los labios con alegría, se relame y todavía añade unas gotitas más de aguardiente porque no se siente fuerte del todo.
Envuelve con sumo cuidado en papel de seda las enaguas que bordó para la señora de Pimentel, que es muy buena clienta, aunque algo quisquillosa, no sea que no le guste y se retrase en el pago.
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