Algo con lo que siempre he soñado, y valga la redundancia, es el modo de atrapar los sueños en los que vivimos mientras dormimos y de los que, a lo sumo, recordamos algún vago vestigio al despertar. Muchas veces sabemos si el sueño fue alegre o triste, según el sabor de boca con el que nos despertemos bien sea a miel o a hiel. En ocasiones me he despertado con un resentimiento extremo hacía mi compañero porque hemos tenido una amarga discusión en sueños y me admira verlo dormir a mi lado tan plácido sin saber la bronca que hemos tenido en mi cabeza a lo largo de la noche. Y ese encono se va prolongando a lo largo de las primeras horas de la mañana hasta que consigo sacudirlo de encima como unas pulgas molestas que estuviesen reconcomiendo mi cabeza. Y hay que esperar a que se evapore este sentimiento y seguir la vida normal del día a día.
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sábado, septiembre 17, 2022
Las máquinas de sueños
Algo con lo que siempre he soñado, y valga la redundancia, es el modo de atrapar los sueños en los que vivimos mientras dormimos y de los que, a lo sumo, recordamos algún vago vestigio al despertar. Muchas veces sabemos si el sueño fue alegre o triste, según el sabor de boca con el que nos despertemos bien sea a miel o a hiel. En ocasiones me he despertado con un resentimiento extremo hacía mi compañero porque hemos tenido una amarga discusión en sueños y me admira verlo dormir a mi lado tan plácido sin saber la bronca que hemos tenido en mi cabeza a lo largo de la noche. Y ese encono se va prolongando a lo largo de las primeras horas de la mañana hasta que consigo sacudirlo de encima como unas pulgas molestas que estuviesen reconcomiendo mi cabeza. Y hay que esperar a que se evapore este sentimiento y seguir la vida normal del día a día.
viernes, marzo 30, 2018
El insomnio
He leído no sé donde que, según cuentan las leyendas de viejas, cuando una persona no logra conciliar el sueño es porque en esos momentos esta participando en el sueño de otra persona que está soñando con él. Esta noche me he desvelado sin ningún motivo que lo justifique, el tiempo pasa y el sueño no llega, pero me siento tranquilo. Nunca me ha desazonado el despertarme pronto o dormirme tarde. La cama es un refugio cálido y amable, pegado a mi siento el calor de la persona con la que he compartido toda la vida y ese contacto y ese calor me dan confianza y serenidad.
domingo, junio 19, 2016
El laberinto
Cuando penetramos en un laberinto, hemos de dejar la prisa y el miedo a la entrada. La prisa, porque hay que tomarse la experiencia con calma porque nunca se sabe en cual de las vueltas y revueltas conseguirás alcanzar la salida......si la alcanzas. Y el miedo tampoco necesitas llevarlo contigo, porque te está esperando en cada una de las curvas por la que tuerces buscando la solución del enigma. El miedo crece de modo proporcional a como se alarga el tiempo en el que vagas buscando la salida aunque, en muchas ocasiones, te equivocas a posta de camino porque la sensación de saberte perdido genera una angustia que es enormemente placentera, placer que se aumenta con el deseo de encontrarte con una sorpresa en cada uno de los giros que integran el camino.
Aún en medio del más luminoso de los días el interior del laberinto se llena de sombras, una luz muy difusa apenas ilumina los contornos y nuestro cuerpo avanza hasta fundirse en la sombra. Pero aquí la oscuridad no es falta de luz, sino que tiene vida propia y va introduciéndose poco a poco por cada meato de nuestro ser hasta que cuerpo y sombra se hace uno.
Y el saberse perdido hace que uno no necesite el tiempo porque es lo que más nos sobra en este mundo en el que cuerpo y sombra se han hecho uno. Se puede pasar de uno a otro mundo a medida que damos vueltas y mas vueltas sin llegar a envejecer. Noche y día, luz y oscuridad se confunden mientras giramos y giramos en busca de la salida.
Y así seguimos hasta salir del laberinto....o despertarnos del sueño.
Aún en medio del más luminoso de los días el interior del laberinto se llena de sombras, una luz muy difusa apenas ilumina los contornos y nuestro cuerpo avanza hasta fundirse en la sombra. Pero aquí la oscuridad no es falta de luz, sino que tiene vida propia y va introduciéndose poco a poco por cada meato de nuestro ser hasta que cuerpo y sombra se hace uno.
Y el saberse perdido hace que uno no necesite el tiempo porque es lo que más nos sobra en este mundo en el que cuerpo y sombra se han hecho uno. Se puede pasar de uno a otro mundo a medida que damos vueltas y mas vueltas sin llegar a envejecer. Noche y día, luz y oscuridad se confunden mientras giramos y giramos en busca de la salida.
Y así seguimos hasta salir del laberinto....o despertarnos del sueño.
lunes, octubre 13, 2014
En el Pais de la Fábula
" Eres más raro que un perro verde, quien ha visto alguna vez un Soldadito pacifista ", dice la Pastorcilla de porcelana de Sevres frunciendo su morrito en forma de corazón, mientras el Soldadito de Plomo, que intenta besarla en su hombro de biscuit, entrega su fúsil descargado a la efigie de Ramses II que ha cambiado su tiara de Rey de Reyes por una corona de flores de tela y gira su sempiterno rostro
martes, abril 10, 2012
Otro sueño

Ya lo he contado más veces en este blog, pero me gusta soñar y me agrada sobremanera recordar el sueño al despertarme, sobre todo cuando son amables y te dejan un sabor agridulce en el corazón. Sí, me gusta soñar, recordar los sueños....y contarlos. Sé que esto solo tiene validez para mi pero me ha producido una sensación placentera a lo largo de la mañana que me apetece compartirlo. Y como es lógico, no es cosa de pedir que tenga el menor sentido.
El de esta noche fue de esos, de los bonitos. Teníamos una reunión familiar en la casa de la abuela María pero esta no estaba. Me imagino que sería durante las fiestas del Cristo porque desde la calle llegaba la música de " las palmeraaaasssssssss " y en el comedor estábamos todos reunidos en torno a la enorme mesa. De todos recuerdo a mi madre que le tomaba el pelo a tía Geles porque le había robado unos capullos de rosa de su jardín y juntoa a ellas mis primas Mary y Gelitas trabajaban la masa para hacer empanadas. También estaba la mujer de Perucho, o eso me decían porque me sorprendía verla tan rubia y tan apocada, todo lo contrario a lo que fue en vida.
jueves, marzo 15, 2012
Soñar es gratuito....de momento
Como soñar es gratuito se me ha ocurrido lo hermoso que sería que un día nos pusiésemos a un tiempo todo el universo en pié, independientemente de que sea de sea de noche o luzca el sol para ponernos de acuerdo y acabar con todas las religiones que asolan el mundo y con todos aquellos que las sustentan y que de ellas viven. Clausurar iglesias, mezquitas o pagodas o cualquiera que sea el lugar donde se reune la gente y mandar al paro a curas, popes, imanes, lamas o llámese como se llame el ministro de culto de turno.
sábado, octubre 08, 2011
En la consulta del oftalmólogo
" Siéntese ahí y apoye firme la barbilla y ponga la frente contra el soporte ". " Perfecto, ¿ está cómodo ? ". " Mire atentamente hacia el centro de la imagen ".
Obediente, no hay que olvidar que estás en la consulta del médico que, además es de pago, sigues todas sus indicaciones e intentas relajarte un poco, pero no mucho, hay que reconocer que estos sitios siempre imponen y tienen algo de mágico, o al menos así lo piensas dada tu propensión a la novelería.
sábado, agosto 06, 2011
Mi sueño de anoche

Esta mañana, al despertarme, recordé los flecos de un sueño con el que me imagino que estaría disfrutando. Lo que más me duele siempre al despertarme es la certeza de que solo recuerdo los últimos flecos del sueño y pienso en la cantidad de cosas más o menos maravillosas que vivo sin recordarlas al día siguiente.
miércoles, junio 29, 2011
El viejo cajón
No sabes bien porqué, pero hoy has sentido el impulso de abrir un cajón de la cómoda del que nunca te acuerdas y, en medio de otros objetos inútile que has guardado sin motivo, encuentras en su interior un manojo de viejas llaves, todas desparejadas y más o menos herrumbrosas, te asalta la curiosidad por saber que puerta o cerradura han podido abrir en un momento de tu vida. Tal vez sean de alguna maleta que ya has desechado por vieja y con la que has recorrido destinos perdidos en la memoria, o el candado de una verja oxidada de una casa en la que has vivido hace muchos años o tal vez de la puerta del jardín.
domingo, enero 30, 2011
De un poema leido en el Metro
De un poema de Juan Carlos Mestre leido en el Metro de Madrid. " La casa roja "
El reloj de bolsillo de mi abuelo era un viejo roskoff de plata que tenía finamente grabadas en la tapa las iniciales E. P. rodeadas de una corona de hojas de parra, que cuando se levantaba dejaba aparecer la esfera con el cristal siempre empañado como si una fina lluvia bañase su superficie. Mi abuelo decía que eso se debía a que una legión de diminutos hombrecillos se afanaban en el interior del reloj regando la placa de metal con unas regaderas de plata más diminutas todavía que ellos para que creciesen sin parar los segundos que conformaban la vida y que nuestros ojos, acostumbrados a mirar sin ver, no eran capaces de apreciar, al tiempo que otro grupo igual de numeroso de diminutos seres se encagargaban de mover siempre al mismo ritmo las agujas al compás que marcaba el tic-tac del reloj. Cada noche el abuelo Emilio, después de introducir la dentara postiza en el vaso de agua que tenía en su mesilla, daba cuerda parsimoniosamente a la cebolla del reloj para asegurarse de que los hombrecillos no parasen ni un momento, en especial durante su sueño, de regar con sus regaderitas de plata para que no cesasen de crecer segundos, todos los segundos de su vida.
Un día mi madre se extrañó de que el abuelo no saliese a desayunar a la hora habitual. Al correr las pesadas cortinas rojas entró la luz del día. En la cama el abuelo parecía dormir-sin dormir plácidamente. Sobre la mejilla estaba el reloj con la esfera seca por primera vez y desde el vaso con agua la dentadura del abuelo trenzaba una sonrisa sin vida.
martes, octubre 26, 2010
" Uni, doli, teli, catoli...."
jueves, octubre 07, 2010
El velorio de Juanjo

Juanjo lleva así un buen rato, pero no puede saber cuanto tiempo ha pasado desde que se encuentra en esta situación hasta ahora totalmente desconocida para él. Nada de sentir que su alma sobrevuela su cuerpo, ni de haber atravesado ese tunel con luz azulada y un resplandor algodonoso al fondo. Nada de eso, pero el caso es que ni puede moverse, ni respirar, ni parpadear. No sabe como ve y oye, pues ya no tiene vista, ni oido. Todo le resulta extraño, pero ha perdido hasta la capacidad de sorprenderse.
sábado, septiembre 11, 2010
Los amantes
La Luna llena, esa luna de fábulas y de cuentos orientales, cuya tonalidad se ha ido desvaneciendo a medida que la noche llega a su fin, parece que se hace la remolona para esconderse tras los montes que se levantan a un costado de casa. Pero ha de darse prisa porque por el levante viene empujando con brío el Sol naciente que emerge bañando de rojo los montecillos tras los cuales estaba oculto. Primero se colorea el paisaje de un tono rosáceo que baña los campos de olivos y almendros que nos rodean y poco a poco se va intensificando la luz hasta que un halo de fuego parece encender el cielo. Y las estrellas, que durante toda la noche han sido faros en los que buscamos el recuerdo de los seres queridos, se hacen invisibles a nuestros ojos.
jueves, agosto 19, 2010
Cuando los rayos de sol de la tarde hacen retroceder a los últimos coletazos de la tormenta, te sorprende oir de nuevo su risa, notar la calidez de su mano apoyada en tu hombro, ver una chispa de alegria en su mirada y notar como la vida vuelve a asomar en sus ojos. Entonces comprendes que ese es el mejor regalo que puedes conseguir en la vida. Y todo eso te lleva a considerar que los negros nubarrones no han existido jamás y que olvidas rápidamente ese mal sueño.
lunes, agosto 02, 2010
La escalera de la Luna
Anoche el calor era tan sofocante, que no conseguía quedarme dormido. Cada vez que el sueño hacía su aparición, dejaba el libro en la mesilla y apagaba la luz pero al momento me encontraba totalmente espabilado de nuevo. Vueltas y más vueltas en la cama, apartando las sábanas ardientes, le daba cada poco la vuelta a la almohada en busca de un poco de frescor que el contacto de mi cabeza hacía esfumarse en cuestión de segundos.
domingo, mayo 16, 2010
Me gusta como escribe Millás
Maldita prostata, ahora no hay noche que no me tenga que levantar a mear por lo menos en dos ocasiones, piensa Carlos mientras busca a tientas las zapatillas que coloca cuando se acuesta a un lado de la cama. Al calzar una de ellas, da un respingo porque ha sentido como si otra piel rozase la suya.
Se levanta a oscuras y camina casi dormido a lo largo del pasillo, pero conoce bien cada palmo del mismo y no necesita dar la luz. Entra en el cuarto de baño y avanza hacia el retrete, la estancia iluminada por la luz difusa de la farola del jardín. Se dispone a sentarse con prevención ante el contacto con el frío de la porcelana, pero le sorprende gratamente sentir que está caliente y eso que todavía las noches son frías. Se gira en busca de papel para limpiarse pero el rollo parece haberse terminado.
jueves, marzo 25, 2010
DORMIR, DESPERTARSE
Hay días, cada día más, en los que busco la cama con deseos de fundirme entre las sábanas, de hundirme en el colchón y desear que el sueño llegue cuanto antes para dejar en el suelo, al lado de las viejas zapatillas de paño, todos los dolores y todas las malas faenas del día. Coloco las gafas sobre la mesilla, pongo la alarma del móvil en marcha, apago la luz y me cubro con el edredón hasta los ojos adoptando una postura fetal, en la que pienso que el sueño llegará antes. Hago un recorrido rápido por todas las partes del cuerpo que están doloridas o, si tengo prisa, busco antes las que no duelen, que son las menos. Estiro al máximo los dedos de las manos soñando con que recuperan su agilidad de antaño y voy poco a poco tanteando con los pies las zonas más frías de la cama, con ánimo de ir calentando cada vez un área mayor, alrededor de mi cuerpo. El sueño se aposenta, pesado, sobre los párpados y le pido con ansía que me envuelva por entero para conseguir unas horas de tregua.
jueves, julio 02, 2009
Entonces, morirse será esto....
A través del ventanal del jardín se vislumbra una inmensa luna llena como un disco de cobre viejo difuminada por el velo de la bruma. Es noche de verano y la humedad del mar próximo se hace patente. En el tocadiscos suena una melodía y un Kraus con toda la potencia y dulzura de su voz adulta desgrana un melancólico " Pourquoi me reveller ". Antonio deja a un lado el libro que está leyendo porque siente los ojos cansados y necesita un poco de descanso, últimamente se ha propuesto volver a leer alguno de los libros que más le marcaron a lo largo de tantos años de lector impenitente. " El gatopardo " ha sido uno de ellos y comprueba con satisfacción y pena al tiempo que apenas le queda un puñado de páginas para terminarlo.
sábado, abril 11, 2009
La vida al revés

Desde hace unos días me ronda por la cabeza una de esas vanas paridas sanxirolianas. A ver como la cuento. Pienso que los investigadores podrían buscar el modo de organizar la vida al revés. Aparecer como adultos plenos de fuerza y vivir en el mundo durante los ocho o nueve meses que corresponden al embarazo y al finalizar el plazo introducirnosnos de nuevo en el vientre de la madre y allí estar los años que en realidad nos corresponden vivir, si la situación fuese como la actual, para irse reduciendo poco a poco dentro de su útero hasta ser del tamaño de una cabeza de alfiler y entonces, ¡¡ plass ¡¡ desaparecer en el vacío.
lunes, marzo 02, 2009
Dormir.
Quiero dormir profundamente para que con el sueño vuelva a mí tu presencia, recordar todos los momentos duros y bellos que hemos compartido a lo largo de tantos años, borrar la realidad en la que tu estás asusente y dejarme llevar por la ensoñación que me permita recobrarte, aún que sea de un modo tan ilusorio. Cada objeto en el que poso la vista a mi alrededor, el aroma a jazmín que sube del jardín, la melodía que suena incesantemente en el aparato de música, los cientos de libros que hemos acumulado en esta biblioteca a lo largo de una vida en común, todo lo contemplo a través de tu mirada ausente. Apoyo la cabeza en el respaldo del sillón y cierro los ojos buscando el sueño huidizo que me permita encontrarte de nuevo para volver a viajar juntos como hicimos a lo largo de los cuarenta y tres años compartidos, visitar tantos lugares como planeamos sin tener tiempo para ello. En estos momentos la mayor felicidad sería dormirme y soñar contigo, que vinieses hacia mí y me tomases de la mano para hacer juntos el viaje hasta ese cielo donde nos están esperando nuestras estrellas.
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