miércoles, junio 24, 2009

Mañanitas de San Juan


Desde que tengo memoria lo primero que hago en cuanto me levanto de la cama la mañana de San Juán es meter de bruces la cara en una palangana con agua y pétalos de rosas que hemos dejado preparada la noche anterior. Esa costumbre la tomé de mi madre y esta, a su vez, de la suya la abuela María la Buena y, según decía esta, lo hacía para borrar todas las cosas malas que se habían ido acumulando en nuestro corazón a lo largo del año anterior.

martes, junio 16, 2009

Si vas a Nueva York papá, cuidado con los apaches


Un gran amigo me pidió información sobre el viaje que hicimos el pasado año a Nueva York. Le preparé una serie de notas y me comentó que podía colgarlas en el blog, por si pueden servir de ayuda a alguien más. Creo que era de los tres culturetas que faltaban por ir allí, pues me resistí fieramente durante años hasta que el pasado verano, claudiqué. Y no me arrepiento. En otra ocasión también había dado el sí justo el mismo mes que se cargaron las Torres Gemelas, así que a última hora cambiamos el destino.

domingo, junio 14, 2009

El pozo de los chupetes



No hay nada que ilustre más que el viajar, ya lo decía el sabio Salomón. En uno de los maratonianos días de las pasadas vacaciones, paseando por un parque de Estocolmo nos encontramos con un pozo lleno de chupetes, no sé bien como una idea ornamental o el lugar donde los niños los iban depositando a medida de que sus padres lograban convencerlos de que eran mayores y de este modo se materializaba el paso a una edad más madura. He pensado en trasalar esta idea al pequeño pueblo donde trabajo, asi que ya os contaré si se queda en un proyecto o si sale adelante. Claro que aquí, como me comentaba con guasa una compañera, si hacemos algo similar, habrá que poner al lado un letrero advirtiendo que son chupetes usados, no sea que más de un espabilado se los lleve.
Por cierto, se admiten propuestas.

sábado, junio 13, 2009

pies cuadrados


Cuando nació mi primera hija la matrona salió muy apurada del parirotio. A esas horas solo esperaba yo en el hall de la quinta planta, así que se dirigió recta hacia mi. Al ver mi expresión expectante me dijo que me tranquilizara, que todo había ido bien y tanto la madre como la nena, porque había sido una cría, se encontraban perfectamente y pronto las podría ver. El parto se había complicado un poco porque no avanzaba y en un momento se temió tener que recurrir a una cesárea pero felizmente todo había terminado. Sí, todo había ido bien, tan solo un pequeño problemilla sin importancia, ya lo vería él, los médicos se lo explicarían todo, me soltó atropellladamente la matrona.

Las cinco de la tarde



En cuanto suena la primera campanada de las cinco en el reloj de la torre de San Pedro el alguacil, siempre puntual, aparece en la plaza Mayor del pueblo con un manojo de llaves en la mano. Ante la puerta de la sala que está a un costado de los arcos del ayuntamiento esperan con impaciencia medía docena de críos y tres o cuatro abuelas bien abrigadas pues aunque hace sol, es un día engañoso en el que el azul del cielo lo corta el aire gélido del norte. El alguacil es un hombretón grande y barbado que oculta su bonhomía con un gesto entre serio y tímido. Manda esperar a la gente un momento mientras ponw todo en marcha y abre la puerta con una gruesa llave de hierro. Por las contraventanas abiertas entra la luz de la tarde pero hace tanto frío dentro como en la plaza por lo que enciende la estufa de butano para intentar caldear un poco el ambiente y pone en marcha todos los ordenadores.

Gracias, apóstolo


Como siempre que abres el buzón solo esperas encontrar folletos de propaganda y las consabidas cartas del banco, pero ayer apareció en medio del correo un sobre dirigido a O Sanxirolé. La sorpresa corrió pareja con la alegría pues es como si de pronto yo mismo tomase conciencia de que O sanxirolé se trata de alguien real y no de un personaje que me he inventado, que es algo más que un pasar el rato, como si de pronto la ficción tomase vida propia.
Dentro del sobre viene una postal que me envía un amigo desde Escocia. Ahora la alegría es mayor que la sorpresa por saber de una persona a la que le había perdido la pista y en la cual más de una vez he pensado en como le iría por esos mundos. Como buen gallego, un día supo cortar con todo y salir en busca de la vida fuera de casa. Compruebo que " meu apóstolo ", tal como le llamo en plan afetuoso, también se acuerda de mí, pero él ha sido capaz de materializar ese recuerdo en algo real. Entrar en una libreria y elegir una postal adecuada, sentarse a escribir un contenido que no sea una simple frase de cortesía, franquearla y acercarse a un buzón. Y conservar la dirección de nuestra casa después de tanto tiempo. Imagino su sonrisa que recuerdo tan bien mientras el buzón se tragaba el sobre sabiendo que venía de camino hacía mi.
Por eso, gracias Cesar, gracias apóstolo. Y desearte lo mejor, que bien has peleado por ello.

martes, junio 09, 2009

Y con esta, van doscientas



La Jesusa llena el remolque con las verduras que ha sacado de la huerta esta mañana, todavía húmedas del rocío. Zanahorias, berzas, patatas, cebollas y pimientos brillan por la luz del sol de invierno que atravesando las nubes hace brotar destellos de su superficie. En un rincón del carro van unas " madas de cimos " que ha reservado para la Paqui, la pequeña de doña Gloria la del practicante, que se vuelve loca por ellos con la flor de las nabizas tan tiernecita. Demasiado regalona están criando a esa niña, piensa ella pero le dan buenos cuartos por ellos como para decir nada.

sábado, junio 06, 2009

Un dia en el colegio


Toñín se sienta en un el poyete de la entrada para no ser de los últimos en la fila en cuanto el Prefecto toque el silbato para volver a clases. Mira con envidia a sus compañeros que chillan como locos mientras le dan patadas a la pelota o se persiguen unos a otros para darse zurriagazos. Con un soplido se aparta el flequillo que tapa a medias sus ojos y con las manos endereza la pierna seca que en cuanto se descuida un poco se despendola. Mierda de pierna, piensa una vez más. Toñín es un crío moreno, enjuto con un cuerpecito que parece quebrarse y una pierna mucho más delgada que la otra. Sueña con cumplir los quince años para que su madre le compre unos pantalones largos y evitar más rechiflas.

miércoles, junio 03, 2009

Relato de Alberto y el señor mayor


I. Alberto sale un poco preocupado de la consulta del médico. En el chequeo anual de la empresa le han dicho que tiene que cuidarse un poco pues la tensión arterial está algo desabaratada y tiene los niveles del colesterol muy altos. Así que, dieta más equilibrada, poca sal y que haga ejercicio. Se han colado en su vida los cuarenta de rondón y se siente algo torpe, así que tal vez sea hora de replantearse todo pues su día a día es muy sedentario. La dieta no le preocupa en exceso y la sal tampoco. Nunca ha sido muy exquisito con las comidas, de buena boca como decía siempre su padre, así que por ese lado no hay problema.

Estocolmo


Recientemente hemos pasado días días en Estocolmo, con una breve escapada a Upsala en medio y desde ahora es un destino que recomiendo a todos los que busquen una vacaciones diferentes. Imagino que la perspectiva en otra época del año sería diferente pero ahora, con la primavera reventando por todos los rincones, ha sido una auténtica delicia.
Apenas un par de días lluviosos, el resto disfrutamons de sol y de luz. A las once de la noche todavía teníamos claridad y a las cuatro de la madrugada ya había pleno sol, lo que explica que los pajaros estuviesen enloquecidos con tantas horas de luz después de tan largo y oscuro invierno. En los jardines o en las terrazas de los cafés la gente estaba colocada con la levantada hacia el sol del mismo modo que se colocarían en una playa para broncearse.

La seguridad del hogar



Selma mira una vez más el reloj de la cómoda. Son casi las cinco de la mañana pero por la ventana abierta de la sala entra ya la luz del día, un maravilloso amanecer de mayo en Estocolmo. Una vez más hace un vago gesto de saludo hacia un rincón del cementerio que rodea la iglesia de santa Katarina. El día de ayer fué agotador con las compras de última hora y los preparativos para tener todo a punto. Su sueño de pasar quince días en Madrid empapándose en sus museos, al fin está cerca. Cuando terminó de hacer el equipaje se acercó al cementerio, apenas un centenar de metros desde su vieja casa, para arreglar la tumba de su madre. Arregló los tulipanes y colocó bien las viejas gafas de concha de su madre que se habían caido, tal vez por el viento.

Lo siento, pero toca historia triste


Pedro abandona el despacho de la notaría en compañía de su hermano y de la abogada que ha llevado su caso desde el principio. Nota que Angel, su hermano mayor, no quiere dejarlo solo en estos momentos pero a él lo que más le cuesta ahora es hablar con la gente y se busca una disculpa que no convence a nadie para salir huyendo de ese manto de compasión que parece ahogarlo. Gana el portal de la calle y siente el peso del llavero en el bolsillo del pantalón. Mete la mano y sopesa las llaves de su casa, unas llaves que hace casi tres años no tenía en su poder.
Han sido tres años de peleas contínuas, de acuerdos rotos antes de llegar a firmarlos, de denuncias en comisaria, de comparecencias en los juzgados, unas veces como acusado y otras como demandante. Finalmente parece haberse terminado la tortura. Han estado codo a codo los dos ante el notario pero Amalia no respondió a su saludo cuando llegó y en todo momento miraba al frente como si él ya no existiese.

lunes, junio 01, 2009

Hoy, uno de junio


Nací en Pontevedra tal día como hoy hace 60 años. Cuando yo vine al mundo, Alfonso llevaba peleando en él exactamente dos años y cuatro semanas. Tuvieron que pasar 25 años, 4 meses y 10 días para que nuestros caminos se cruzasen de un modo inesperado una tarde de finales de verano en Valladolid. Desde entonces llevamos juntos 36 años, 8 meses y 17 días, de los cuales en muy contadas fechas hemos estado separados. Ya sé que es un galimatías de años, meses y días pero de todo esto trasciende una vida en común tremendamente feliz donde todos los buenos momentos, que son muchos, borran siempre los malos recuerdos.
Pretender resumir una vida en un puñado de líneas es cuando menos, algo pretencioso. De Galicia al Levante, pasando por media vida en Burgos donde siempre nos sentimos de paso sabiendo que nuestro destino estaba aqui, cerca del Mediterráneo. De tantos años en Burgos nos queda un puñado de maravillosos amigos ( La Ribera, Bilbao ) y no desesperamos en que un día acaben a nuestro lado. Muchos recuerdos maravillosos, pero poca añoranza.
Ahora me siento aspense o aspero, que no áspero. y cada mañana cuando abro la puerta de casa camino del trabajo y veo el valle inundado de la luz rosada del día que comienza, siento que este es nuestro verdadero sitio. Y seguimos disfrutando de la vida y esperando que vengan a nuestro lado a los que tanto queremos.