sábado, noviembre 03, 2018

La niña que se escondió en el palco del Real


Paula es la única hija de Paqui, una de las sastras del teatro Real. Del padre no se sabe nada desde que un día se perdió en la estación de Chamartín, maleta en mano, para buscar la vida en Alemania.  Con su casi un metro de estatura, Paula  se cree la más grande entre todas las niñas que pasan a su lado cuando, de la mano de su madre, avanza por la costanera que da a las puertas traseras del teatro. Apenas puede caminar serena y va haciendo mil cabriolas hasta que, un tirón de su madre, la hace comportarse cuerdamente por unos segundos. Al cruzarse con otra niña le saca la lengua o le hace una mueca pensando para sus adentros, " chincha rabincha que tu no puedes ir adonde voy yo ".
La puerta del teatro tiene para ella toda la fascinación que da el entrar a un mundo de ensueño alejado de la estrechez de la buhardilla donde viven Paula con su madre y la tía Gelina, una vieja tan vieja que a la niña le parece hermana de la señorona de bronce que acaba de dejar atrás subida a la peana de la estatua que domina la plaza. 





domingo, septiembre 09, 2018

la importancia de la M... y de lo que sigue



Mañana de primavera romana. Arriba, el cielo de un azul espléndido cruzado por un celaje de nubes algodonosas y blanquecinas. Abajo, el gentío de turistas que se mueven como reguero de hormigas por las escaleras. Nosotros acabamos de visitar los museos capitolinos, que ahora no nos han parecido tan maravillosos como los teníamos en el recuerdo. Descendemos por la escalinata de la basílica de santa María de Ara Coeli, aquella por que dicen suben los romanos de rodilla con ánimo de que les toque la lotería, después de disfrutar de la belleza y tranquilidad del templo, libre de los turistas que se agolpan por los alrededores.




lunes, julio 16, 2018

La instrumentista encabronada

Marieta intenta mantener un aire imperturbable, lo que consigue a duras penas, sosteniendo una sonrisa forzada en la mirada que se quiebra ante el rictus de sus labios. Sentada en medio de la orquesta sinfónica con el flautín sobre su regazo de seda negra, en este momento se siente como una gata rabiosa, como si estuviese sentada sobre ascuas en lugar de estarlo en su silla, bien incómoda por cierto. Su mirada de odio se reparte a partes iguales entre la concertino que adopta aire angelical, mientras se aplica dulcemente a hace sonar su violín y el director que, batuta en ristre, dirige a la orquesta dando saltitos sobre el podio.





sábado, junio 30, 2018

Noche de san Juan en el viejo casino



Cada día que pasa entra menos gente en el viejo Casino de Labradores. Todo se ha ido haciendo viejo poco a poco: el descolorido papel de las paredes, la pintura cuarteada de los balcones que se abren a la plaza, las polvorientas cortinas que han ido adquiriendo ese color de ala de mosca propio de las telas ajadas, color que han contagiado a los viejos sillones medio desfondados que vegetan colocados de cualquier modo cerca del piano de pared, uno de cuyos candelabros parece haberse desmayado por el paso del tiempo. Todo se ha hecho viejo, en especial las personas que todavía acuden al casino a media mañana o a la hora del café, para dejar pasar las horas mientras parecen querer mimetizarse con el mármol amarillento de los veladores. 




viernes, junio 08, 2018

Leyenda del puente griego

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años allá por la mítica región de Etolia en las lejanas tierras de la Grecia antigua, la gente pensó que sería bueno construir un puente que salvase las tempestuosas aguas del río Antirio para evitar el enorme rodeo que tenían que dar para llevar a vender el ganado a los pueblos de la otra ribera.







martes, mayo 08, 2018

No cierro los ojos...




Desde que nos hemos separado sé que no puedes descansar tranquilo, que tu aparente firmeza oculta el miedo a la nada, que cuando caminas de modo aparentemente despreocupado en realidad lo haces con miedo porque temes que te falle el suelo bajo los pies. Me han contado que cuando te abandonas en brazos de otra persona ya no te atreves a cerrar los ojos cuando la besas, que lo haces con los ojos bien abiertos porque, si los cierras, aparezco yo.



   



Sé que lo que me han contado es verdad porque experimento las mismas sensaciones. Cuando me levanto mi cama, esta parece el escenario de un campo de batalla, las sabanas estrujadas por la pelea a la que las ha sometido mi cuerpo inquieto y cuando me dirijo al baño para darme una ducha con la que aclarar la confusión en que la que nada mi mente temo que las baldosas del suelo vayan a emprender un baile enloquecido que me impida llegar a mi destino.






Y no he vuelto a besar a nadie, pero te aseguro que tampoco puedo cerrar los ojos pues, en cuanto lo hago, estás junto a mi y no puedo soportar la desilusión de verte esfumar en cuanto los abro. De ahí el martirio de cada noche cuando los cierro con idea de dormir pues entonces tu presencia se hace insufrible. Si los cierro con ánimo de descansar, estás ahí y no poder tocarte se vuelve insufrible, pero es peor si los mantengo abiertos porque se hace imposible que pueda conciliar el sueño. Y en esta pelea me debato hasta que el cansancio me rinde y duermo pero no descanso.
Noche tras noche, día tras día no cierro los ojos...






 

sábado, abril 21, 2018

Milán cinco noches, cuatro días





Volamos de Alicante a Bérgamo con la tan odiosa como frecuentada compañía Ryanair. El vuelo reunió todas las características ya sufridas por todos, así que no me explayo. Llegamos a primera hora de la tarde al aeropuerto de Bérgamo, pequeño y cómodo y, nada más salir al exterior están los transfer hacia Milán. 5 euros el trayecto. No es preciso reservar pues la oferta de compañías es muy amplia y todas cobran lo mismo. La llegada en Milán puede ser a la estación Central o a la de Cadorna y conviene saber con antelación cual es más conveniente de acuerdo al alojamiento planeado para evitar rodeos, como en nuestro caso.