sábado, noviembre 11, 2017

Cuento de el finado don Eulogio, el alguacil Pedrolo y la Viagra


La casona de la calle Real hace varios días que no abre sus ventanas. Las vecinas que pasan por delante camino de la tienda de la Chelito para comprar el pan y enterarse de los últimos chismorreos del pueblo, miran con mezcla de recelo y de curiosidad hacia los cuarterones  de la fachada, cerrados a cal y canto, a pesar de que todas ellas saben que don Eulogio debe estar dentro de casa, pues el viejo Citroen " pato " negro está aparcado, con su aire de pachón espatarrado en la plazuela vecina, esperando a que su dueño monte en él para alguna de sus correrías por los pueblos serranos o para irse de farra a Madrid.



sábado, octubre 28, 2017

Maldita Obsesión

Diez mil. En este libro pone que hay que visualizar el número en la mente como si estuviese escrito con tinta brillante. Fijarse en la cifra, poner en ella toda la atención y olvidar lo demás. Menos 3, es el 9997. Hay que verlo ahí, bien brillante y no pensar en nada más. Ahora tres menos, el 9994. Pensar en que lo único que existe para mi es este número y conseguir que desaparezca esta opresión que me ahoga.... Que cojones tiene que decirme esa tía de que las cosas no son como digo. A ver si yo no voy a tener razón.


sábado, septiembre 30, 2017

EL NIÑO

Al llegar al colegio esa mañana, el niño se encuentra con la agradable noticia de que esa mañana no hay clases porque se ha muerto en Roma el papa Pío XII, al que los niños le llamamos el " pío pío " y que tenemos que arrear todos para el funeral en la catedral...mira por donde que ocasión más buena para hacer la pirula. Así que, en lugar de ir a la catedral tira en sentido contrario y va callejeando hasta el mercado, que allí siempre hay cosas que merezcan la pena.







sábado, septiembre 23, 2017

El fraile cachas, la monjita alegre y el " pobre Chipirón "

Corrían mediados los años setenta. Por entonces, al mismo tiempo que me preparaba como residente en Pediatría, trabajaba de médico de guardia en una clínica de los Hermanos de san Juan de Dios que, aparte de ser los propietarios del centro, se encargaban de los pacientes varones del mismo. Para la parte femenina de la clínica, las hermanas de la caridad de santa Ana ( que, serían algo así como las tías de la Virgen, digo yo..) eran las que controlaban a todas las pacientes ingresadas. Dos mundos contiguos que se rozaban, sin llegarse nunca a mezclar: los frailes por un lado, las monjas por el otro, con sus correspondientes clausuras separadas por un muro infranqueable.
En medio de la clínica, separando y uniendo ambos mundos, estaba la capilla y ante esta el hall y en un lado la garita de información casi toda ella ocupada por una centralita de teléfonos, de esas de clavijas que recibía llamadas de la calle y las pasaba a las habitaciones o que servían para las comunicaciones internas del centro.




miércoles, agosto 23, 2017

mi sombra es una tocagüevos

Mi sombra sueña mucho, tiene su cabeza llena de humo y no hace más que pensar en que la vida que arrastra tras de mi no llena lo más mínimo sus expectativas, pues siempre ha aspirado ser la sombra trepidante de una persona llena de actividad, en lugar de languidecer unida a mi. Tanta quietud, tanto sofá, tanto estar pegado a un libro como me gusta a mi, a ella le provoca ansias de salir corriendo y ser una sombra libre.






domingo, julio 23, 2017

El alguacil y el ERE

Desde hace una temporada a Pedro le consume la vida en su pueblo. El lo achaca a que, desde que  se ha quedado solo, el día a día se ha vuelto más aburrido. Durante las horas de faena para el ayuntamiento no hay ningún problema pues, al no estar quieto ni un momento, tiene la cabeza tranquila. Una fuga de agua en una calle, una farola que no luce, barrer la basura que dejan los veraneantes, siempre hay cosas que hacer.  El problema viene en cuanto acaba con su trabajo, pues no hay ningún aliciente que lo anime y no está dispuesto a  hacer la ronda por las tres tabernas del pueblo con lo otros hombres de su edad para llegar medio borracho a casa y meterse en la cama sin pensar.



domingo, junio 11, 2017

El camino de los medicamentos

Alguna vez, mientras preparo el " costo " de pastillas para la semana o contemplo la fila de pastillas que tengo al lado del plato, esperando a tener la tripa un poco llena antes de engullirlas, me paro a pensar: ¿ cada una de estas que me voy a tomar, como sabe a donde tiene que ir para cumplir su cometido?.