lunes, abril 15, 2019

18 días en el Sur de italia. Segunda parte


Día 6.
Empezamos mal el dia. El alojamiento en el B&B Il girasole nos costó 162 euros por dos noches por una habitación que fue moderna en los años 70 del pasado siglo, con una buena terraza y con un desayuno muy deficiente. Lo peor fue que, al abonar la estancia, el dueño, de malos modos y antes las personas que desayunaban en el hall de la casa, nos dijo que si pensábamos irnos sin pagar el vino que nos había ofrecido a nuestra llegada. El desconcierto fue grande pues, según rezaba su oferta en Booking " se ofrece vino y un regalo de bienvenida ". Abonamos los 16 euros por las dos medias botellas, nos quedamos sin regalo y este hombre le dió orden a la mujer que subiese inmediatamente a ver si habíamos dejado mal la habitación, ante la mirada curiosa de los otros huéspedes. Un verdadero modelo de como gestionar mal un negocio.








domingo, abril 14, 2019

14 de abril. A por la Tercera


Erase que se era, una vez en un muy lejano pais perdido entre montañas que llegaban al cielo con las cumbres cubiertas de nieves perpetuas. A los pies de las montañas se extendía un valle muy verde, un verdadero vergel en el que los rosales florecían todo el año, surcado por ríos de curso plácido en el que las truchas retozaban mostrando sus lomos plateados. En el centro del valle se alzaba un enorme castillo con sus murallas cubiertas de hiedra y madreselva y en lo más alto del castillo, en una torre que parecía alcanzar las estrellas, estaban los aposentos de la princesa Rosalinda. 






sábado, febrero 23, 2019

18 días en el Sur de italia. Primera parte

El viaje lo organizamos mirando muchas páginas colgadas en internet y con ayuda de la guía del trotamundos del Sur de Italia que fue muy útil para localizar buenos alojamientos y sitios donde comer bien.









miércoles, enero 16, 2019

Yo fui un chico del Preu






Yo también fui uno de los chicos del Preu. Como en el colegio donde estudié los dos últimos cursos de bachillerato no se podía cursar, mis padres buscaron un colegio en el que poder hacerlo. No recuerdo bien por consejo de quien me matricularon en el Colegio que los Hermanos de La Salle de Santiago de Compostela, aunque es muy posible que fuese de  una charla en la peluquería entre mi madre y la madre de Bruno,  un compañero de clase.










sábado, diciembre 22, 2018

Este año no hay cuento de Navidad, tan solo una simple historia...





Median los cincuenta del pasado siglo. Todo es gris en el entorno: las calles, el cielo, las personas que pasan, los ánimos de las gentes. La niebla, que trepa como una araña gigantesca desde la ribera del río, ahoga la ciudad.  A la Rosa le han llegado las aguas hasta el reborde de la tarraña. Desde que se ha casado con el Isidro se ha cansado de tener las tragaderas abiertas todo el día y que por ellas no pasen más que miserias. Y lo de ver es un decir,  porque se le han empañado de la rabia los cristales de las gafas de culo de vaso con los que afronta la vida. Está cansada de pedir y de pedir todo el día y hoy, que tiene que preparar la cena de navidad se encuentra sin un real en el bolsillo y apenas si hay carbón con el que encender la cocina. 









domingo, diciembre 02, 2018

Hugo y Wagner



Hugo tenía exactamente ocho años y doce días cuando hizo dos descubrimientos que cambiaron su vida.
Como decían los amigos de sus padres, Hugo fue siempre fue un niño rarito, fuera de lo normal. Ya, desde que estaba en la cuna, se reía con gran regocijo cuando su padre ponía en el reproductor música alegre o lloraba como un poseso si esta era triste y dramática. Desde que era muy pequeño, en navidad o en su cumpleaños no pedía que le regalasen balones o camisetas de jugadores famosos de fútbol, ni patines o el último modelo de videoconsola. Siempre quería que le regalasen discos de música clásica, no importaba de cuál se tratase, para pasarse después las horas muertas escuchando ensimismado la pieza una y otra vez.







sábado, noviembre 03, 2018

La niña que se escondió en el palco del Real


Paula es la única hija de Paqui, una de las sastras del teatro Real. Del padre no se sabe nada desde que un día se perdió en la estación de Chamartín, maleta en mano, para buscar la vida en Alemania.  Con su casi un metro de estatura, Paula  se cree la más grande entre todas las niñas que pasan a su lado cuando, de la mano de su madre, avanza por la costanera que da a las puertas traseras del teatro. Apenas puede caminar serena y va haciendo mil cabriolas hasta que, un tirón de su madre, la hace comportarse cuerdamente por unos segundos. Al cruzarse con otra niña le saca la lengua o le hace una mueca pensando para sus adentros, " chincha rabincha que tu no puedes ir adonde voy yo ".
La puerta del teatro tiene para ella toda la fascinación que da el entrar a un mundo de ensueño alejado de la estrechez de la buhardilla donde viven Paula con su madre y la tía Gelina, una vieja tan vieja que a la niña le parece hermana de la señorona de bronce que acaba de dejar atrás subida a la peana de la estatua que domina la plaza.