sábado, diciembre 22, 2018

Este año no hay cuento de Navidad, tan solo una simple historia...





Median los cincuenta del pasado siglo. Todo es gris en el entorno: las calles, el cielo, las personas que pasan, los ánimos de las gentes. La niebla, que trepa como una araña gigantesca desde la ribera del río, ahoga la ciudad.  A la Rosa le han llegado las aguas hasta el reborde de la tarraña. Desde que se ha casado con el Isidro se ha cansado de tener las tragaderas abiertas todo el día y que por ellas no pasen más que miserias. Y lo de ver es un decir,  porque se le han empañado de la rabia los cristales de las gafas de culo de vaso con los que afronta la vida. Está cansada de pedir y de pedir todo el día y hoy, que tiene que preparar la cena de navidad se encuentra sin un real en el bolsillo y apenas si hay carbón con el que encender la cocina. 









domingo, diciembre 02, 2018

Hugo y Wagner



Hugo tenía exactamente ocho años y doce días cuando hizo dos descubrimientos que cambiaron su vida.
Como decían los amigos de sus padres, Hugo fue siempre fue un niño rarito, fuera de lo normal. Ya, desde que estaba en la cuna, se reía con gran regocijo cuando su padre ponía en el reproductor música alegre o lloraba como un poseso si esta era triste y dramática. Desde que era muy pequeño, en navidad o en su cumpleaños no pedía que le regalasen balones o camisetas de jugadores famosos de fútbol, ni patines o el último modelo de videoconsola. Siempre quería que le regalasen discos de música clásica, no importaba de cuál se tratase, para pasarse después las horas muertas escuchando ensimismado la pieza una y otra vez.







sábado, noviembre 03, 2018

La niña que se escondió en el palco del Real


Paula es la única hija de Paqui, una de las sastras del teatro Real. Del padre no se sabe nada desde que un día se perdió en la estación de Chamartín, maleta en mano, para buscar la vida en Alemania.  Con su casi un metro de estatura, Paula  se cree la más grande entre todas las niñas que pasan a su lado cuando, de la mano de su madre, avanza por la costanera que da a las puertas traseras del teatro. Apenas puede caminar serena y va haciendo mil cabriolas hasta que, un tirón de su madre, la hace comportarse cuerdamente por unos segundos. Al cruzarse con otra niña le saca la lengua o le hace una mueca pensando para sus adentros, " chincha rabincha que tu no puedes ir adonde voy yo ".
La puerta del teatro tiene para ella toda la fascinación que da el entrar a un mundo de ensueño alejado de la estrechez de la buhardilla donde viven Paula con su madre y la tía Gelina, una vieja tan vieja que a la niña le parece hermana de la señorona de bronce que acaba de dejar atrás subida a la peana de la estatua que domina la plaza. 





domingo, septiembre 09, 2018

la importancia de la M... y de lo que sigue



Mañana de primavera romana. Arriba, el cielo de un azul espléndido cruzado por un celaje de nubes algodonosas y blanquecinas. Abajo, el gentío de turistas que se mueven como reguero de hormigas por las escaleras. Nosotros acabamos de visitar los museos capitolinos, que ahora no nos han parecido tan maravillosos como los teníamos en el recuerdo. Descendemos por la escalinata de la basílica de santa María de Ara Coeli, aquella por que dicen suben los romanos de rodilla con ánimo de que les toque la lotería, después de disfrutar de la belleza y tranquilidad del templo, libre de los turistas que se agolpan por los alrededores.




lunes, julio 16, 2018

La instrumentista encabronada

Marieta intenta mantener un aire imperturbable, lo que consigue a duras penas, sosteniendo una sonrisa forzada en la mirada que se quiebra ante el rictus de sus labios. Sentada en medio de la orquesta sinfónica con el flautín sobre su regazo de seda negra, en este momento se siente como una gata rabiosa, como si estuviese sentada sobre ascuas en lugar de estarlo en su silla, bien incómoda por cierto. Su mirada de odio se reparte a partes iguales entre la concertino que adopta aire angelical, mientras se aplica dulcemente a hace sonar su violín y el director que, batuta en ristre, dirige a la orquesta dando saltitos sobre el podio.





sábado, junio 30, 2018

Noche de san Juan en el viejo casino



Cada día que pasa entra menos gente en el viejo Casino de Labradores. Todo se ha ido haciendo viejo poco a poco: el descolorido papel de las paredes, la pintura cuarteada de los balcones que se abren a la plaza, las polvorientas cortinas que han ido adquiriendo ese color de ala de mosca propio de las telas ajadas, color que han contagiado a los viejos sillones medio desfondados que vegetan colocados de cualquier modo cerca del piano de pared, uno de cuyos candelabros parece haberse desmayado por el paso del tiempo. Todo se ha hecho viejo, en especial las personas que todavía acuden al casino a media mañana o a la hora del café, para dejar pasar las horas mientras parecen querer mimetizarse con el mármol amarillento de los veladores. 




viernes, junio 08, 2018

Leyenda del puente griego

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años allá por la mítica región de Etolia en las lejanas tierras de la Grecia antigua, la gente pensó que sería bueno construir un puente que salvase las tempestuosas aguas del río Antirio para evitar el enorme rodeo que tenían que dar para llevar a vender el ganado a los pueblos de la otra ribera.