A la Eulalia siempre la volvió loca el baile y eso pudo haber sido su perdición. Con sus 15 años rotundos en un cuerpo bravo de mujer hecha, pechos como cántaras y caderas que parecían de manteca y miel al moverse, la piel blanca como la leche donde no llegaba el sol y la vida reventándole por todo su ser. En cuanto llegaban a través de la ventana abierta de la cocina las notas de la gramola que sonaba en " El pianillo " sentía bullir sus piés y no había modo de que se centrase en las tareas de casa, a sabiendas que cuando volviesen los padres de la era la iban a tundir si no había preparado la cena y limpiados los mocos a los más pequeños.
domingo, noviembre 30, 2008
Hoy toca folletín
A la Eulalia siempre la volvió loca el baile y eso pudo haber sido su perdición. Con sus 15 años rotundos en un cuerpo bravo de mujer hecha, pechos como cántaras y caderas que parecían de manteca y miel al moverse, la piel blanca como la leche donde no llegaba el sol y la vida reventándole por todo su ser. En cuanto llegaban a través de la ventana abierta de la cocina las notas de la gramola que sonaba en " El pianillo " sentía bullir sus piés y no había modo de que se centrase en las tareas de casa, a sabiendas que cuando volviesen los padres de la era la iban a tundir si no había preparado la cena y limpiados los mocos a los más pequeños.
30 de noviembre, San Andres

No es habitual que una persona nazca dos veces. Para muchos, con una ya está de más. Pero yo he tenido una segunda oportunidad de volver a nacer tal día como hoy, 30 de noviembre, San Andrés apostol. Así que por una parte tengo 59 años, si tenemos en cuenta la partida oficial de nacimiento y, por otra, soy un puto adolescente de 16 tiernos añitos, si tenemos en cuenta esa segunda oportunidad. Una vez en Galicia y la segunda en Burgos.
Por aquella época andaba muy estresado con el trabajo y acumulaba cansancio y sueño a partes iguales. Si por la mañana tenía abundante curro en la seguridad social, por la tarde tenía otro tanto o más en la consulta privada. Nunca he podido comprenderlo pues en ambos sitios intentaba trabajar del mismo modo, pero por la mañana era el Varela y por la tarde Don Carlos. Pero entre unas cosas y otras estaba liado de ocho de la mañana a diez de la noche. Incluso, dado lo bien que me funcionaba la consulta privada soñaba con montarla a lo grande, con harta desesperación de Alfonso y cada vez que comentaba lo que me gustaría que comprásemos un local céntrico para ello, lo llevaban todos los demonios.
miércoles, noviembre 26, 2008
Abre la boca y trágalo
Una de las ventajas de las que dispongo en mi nuevo centro de trabajo es la existencia de un espacio que llamamos " el privado ", que no es más que una pequeña sala con su cocina anexa donde hacer un alto en la faena diaria para almorzar
o, simplemente, tomar un café mientras se cotillea sobre lo divino o lo humano con los compañeros que hayan recalado en ese momento.
Claro que presidiéndolo todo está una tele que no calla en toda la mañana. Más o menos en sordina, pero es el centro de todo y a veces, aunque uno no lo quiera, se escapa la vista hacia la pantalla. Ayer, no recuerdo en cual de los canales, apareció una mujer con aspecto de leona algo ajada y bajo ella un letrero en la que decía que su novio, un tal no sé cuantos del que daban su nombre completo, la había maltratado en el pasado. Sorprendido pregunté quién era ese señor pues no tenía ni zorra idea de quién podía tratarse. Noté que se me miraba como si fuese un bicho raro y se me aclaró que no era un cantante o un actor de culebrones venezolano.
lunes, noviembre 24, 2008
TRES AÑOS HAN PASADO......
Hace algo más de tres años que puse este blog en marcha. La idea y el empujón inicial se la debo a un inmenso amigo, Alex, que fué quién me dió a conocer la existencia de estos sitios y el que me animó a empezar a dar la matraca con mis historietas. Con esta son 140 las entradas que he ido incluyendo desde octubre del 2005, algunas con más fortuna que otras, pero todas con el deseo de pasármelo bien y, de rebote, que algún despistado que cayese por aquí no se aburriese en exceso.
Con el aporte de ideas, como las de otro grándisimo amigo, Félix que con sus cuentos del realísmo mágico de su pueblo castellano o con las de otros amigos que prefieren permanecer en el anónimato, así como de temas que he ido pariendo o sacando de la memoria he ido tejiendo este blog y espero seguir con él hasta que la cuerda se rompa.
Y no puedo olvidar esa media docena larga de fieles seguidores que se tragan todas las paridas que suelto y que da la casualidad de que son hermanos más que amigos ( ¿ verdad Felixin, " Niño ", Redondeado..... ). Y alguno más que se va enganchando.
A todos, gracias por darme tantas, tantísimas satisfacciones. Esto no tiene precio ni se puede pagar. Como tampoco se puede saber el valor de la verdadera amistad. Tan solo, disfrutar de ella.
domingo, noviembre 23, 2008
Una mañana en la playa
Esta mañana fuimos al mar. Como siempre que se trata de hacer una actividad física, voy remoloneando porque soy un vago total, aunque al final siempre acabo por ponerme en marcha. Hemos disfrutado de una mañana espléndida de otoño con ese cielo azul del Levante que nos tiene cautivados, apenas unas nubes en el horizonte, más decorativas que amenzazantes. La playa de la Marina es un arenal enorme que va desde Santa Pola hasta la desembocadura del Segura y en la cual solo hay unos pocos grupos de casitas bajas entorpeciendo el paisaje.
sábado, noviembre 22, 2008
Nido de víboras
La siguiente escena me la ha descrito un buen amigo esta tarde. Se encuentra sentado en un vagón del Metro de Madrid. Frente a él, lo que describe como un cura-neocon. Joven y sonrosado, alzacuellos blanco e inmaculado, sotana impecable de la que sobresalen unos zapatos brillantes e impolutos, en la mano un breviario. Se detiene el tren, sale la gente a la carrera y entra otra con la misma prisa. Entre ellos u hombre de aspecto desastrado, tal vez sea un rumano, acompañado de una niña pequeña y empieza la ronda a lo largo del vagón, con un bote en la mano donde suenan unas monedas. Una mujer mayor deja caer unas cuentas, otra persona más añade su parte y cuando llega ante el cura este alza el mentón, esboza un gesto de fastidio y dirige una mirada de hielo hacia ninguna parte, como si no estuviese el hombre ante él.
miércoles, noviembre 19, 2008
El Blasillo
El pasado domingo hemos hecho la primera excursión con Blasillo y sus padres. Bueno, ya veremos si es Blasillo o Amanda, que todavía no se le ha hecho ni la primera ecografía y a lo peor tenemos que cambiar de idea posteriormente....Blas, ya me gusta, me recuerda al tierno pastorcillo del Forges que con su cabeza rapada de niño de postguerra y sus pantalones sujetos con un tirante de cuerda deja caer una lagrima mientras mira a las estrellas. Pero Amanda también tiene su encanto, me trae a la memoria la canción de Victor Jara que sonaba continuamente en nuestra buhardilla allá a principios de los 70, cuando intentábamos ensayar un embrión de comuna entre amigos y que acabó como suelen terminar estas cosas.
El caso que hoy día, se trate de Amanda o de Blasillo, no es mucho más grande que la uña del pulgar de su madre, pero ya empezamos a pensar en él como si fuese una persona. Nos acompañó en la comida que compartimos los cuatro, hablando de la educación de los hijos y elucubrando sobre la vida que le espera entre trago y trago de un Mendoza alicantino e imagino que parte del arroz tan sabroso que nos sirvieron le habrá llegado a él para que se vaya haciendo a la idea de la tierra en la que le tocará nacer, tierra de sol y arroces. Por la tarde, bien acomodado en su nido materno, nos acompaño a un recital de arias de Puccini y quiero creer que se emocionó con los gorgoritos de una Mimí agonizante o con los bramidos de una Turandot enfurecida en el concierto al que fuimos al auditorio de Murcia.
Así, desde su principio, que vaya aprendiendo que música, comida y buenos amigos son excelentes pilares para afianzar la vida que le está esperando. El amor que se lo busque él. Y que tenga suerte.
martes, noviembre 11, 2008
La castañera
Embutida en un par de jerseis de lana, cubierta con un viejo chaqueton acolchado de color burdeos lleno de tizne, bufanda bien apretada al cuello, un delantal no muy blanco cubriendo su pechera, el pelo tapado por una pañoleta atada con un nudo en la nuca, las piernas abrigadas por unas gruesas medias con más de un tomate, gastadas pantuflas en los piés, está la castañera dando aire cansinamente con un abanico de palma para avivar las brasas del fogón. Como cada otoño, con la llegada de los primeros fríos instala su puesto de castañas asadas a la puerta de los grandes almacenes para sacar unos cuartos con los que ayudar la maltrecha economía de casa.
lunes, noviembre 10, 2008
la caja de uvas
Quiero compartir con todos la belleza de estas mañanas de otoño en las que voy a trabajar, intentarr describir todo lo que me voy viendo desde mi coche en el trayecto desde casa al trabajo. Un cielo rojo de fuego emboscado entre la neblina que cubre el valle, las hojas amarillentas de las cepas con los racimos de uvas envueltos en papel para que lleguen a fin de año y todo ello bajo ese inmenso manto de cielo azul con esa luz que he descubierto desde que vivimos en el Levante. Cuando me voy acercando al pueblo en que trabajo desde hace unas semanas, este dormita al amparo de unos montes situados al fondo del valle y que a esas horas tienen una tonalidad rosada y dominándo el caserío está la inmensa mole de la iglesia con su cúpula de azulejos azul añil que pareciese aplastar el pueblo que señorea.
En la radio del coche Serrat canta una vez más su " Mediterráneo " y en mi corazón siento la alegría de comenzar un nuevo día de trabajo, sentirme vivo a mi edad en el sentido de gozar con la vida y haber recuperado la ilusión por la tarea diaria, el deseo de hacer bien las cosas y dejar contentas a las personas para las que trabajo, deshacer la maraña de enredos que me encuentro cada día en la consulta, ese sin sentido de controles a los que se ha abocado a los niños.
domingo, noviembre 02, 2008
Por qué Alfonso no quiere ir conmigo al super....

En los últimos años de facultad en Valladolid y especialmente en los primeros que pasé en Burgos se me disparó una afición al mangui en las tiendas que provocó que Alfonso no quisiera ir conmigo de compras. Pero era tan sencillo, tan tentador que volvía a casa tan feliz si había conseguido traerme una papeleta de azafrán que hubiese podido esconder a la cajera. Eso sí, siempre en tiendas grandes, nunca se me ocurriría hacerlo en una de barrio. Principios, que no faltasen.....
Y ya he dicho que era muy sencillo pues todavía no había proliferado esa nube de camaras de video que nos vigilan en todos los rincones de los supermercados actualmente o esa serie de personas que se visten de seguratas y que por llevar unas esposas colgando del cinto se creen los reyes del mambo.
Todo era muy elemental. Por ejemplo, cogías un fuet y te lo deslizabas hacia arriba por la manga del abrigo, procurando ir todo el tiempo con la mano recogida para que no se te cayese al pasar la linea de cajas y dar el cante ante la cajera. O poner una latita de anchoas en el fondo del carrito y colocar encima una caja de envases de leche que no te obligaban a poner sobre la cinta en el momento de pagar.
Tia Carmiña

Mi madre era la más pequeña de trece hermanos y se crió prácticamente sin padre entre los mimos de la abuela y de todos los hermanos mayores que todavía no habían levantado vuelo. La casa había sido muy próspera pero la con prematura muerte del abuelo y la debilidad de la abuela para frenar el despilfarro de mis tíos que se criaban con ínfulas de señoritos, la hacienda estaba muy mermada.
Por eso cuando una de las hijas mayores fué pedida en matrimonio por el primogénito de una de las mejores heredades de la montaña de Lugo, la abuela María pudo soltar un suspiro de alivio aunque los gastos que se avecinaban fuesen muy grandes, pero todo merecía la pena ya que una de las Prieto no podía salir de casa sino era en plan rumboso.
Siempre se decía en nuestra familia que la tía Carmiña, la cual había nacido con el siglo, era una auténtica belleza que había heredado el cutis de seda y los ojos de azul cielo que eran también el mejor atributo de la abuela. Yo la recuerdo cuando ya era mayor, con una tez muy blanca y una mirada triste, pero siempre con la sonrisa en los labios, con una permanente gris muy marcada y vestida siempre de colores oscuros.
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