sábado, agosto 22, 2009

Veranos de los sesenta


Como he contado en otra parte del blog, la primera parte de las vacaciones de verano las pasábamos en Fontán, una aldea de la Mariña coruñesa de donde procedía la familia del abuelo Nicolás. Pero la segunda, ya entrado septiembre, la pasábamos en el pueblo de mi madre asentado en el angosto valle por el que discurre el río Sil poco después de que este entre en tierras gallegas para ser ser zarandeado por presas, embalses y túneles que modifican su curso, impidiendo que discurra por donde buenamente quiera.

La martina y el niño


La Martina apareció por casa de la abuela una mañana de las fiestas de San Mateo. Llegó en el tren correo de Ariza procedente de la cercana Tudela de Duero, donde vivía con su madre y una recua de hermanos y no sé bien que tipo de parentesco tenía con nosotros pues su familia tenía algo que ver con alguno de los tres maridos de la abuela Melchora, lo cual dificulta un tanto encontrarle acomodo entre la maraña de tíos y primos.
Por lo que recuerdo la Martina era una chica de pueblo muy risueña, pero simple y un tanto atrasada como decía la abuela por culpa de la " meninge " que le dió de pequeña, pues toda su fachada se venía abajo en cuanto abría la boca, pues costaba entender lo que decía. Le gustaban mucho los niños, por lo que siempre llevaba en brazos un muñeco de esos del bazar de 0.95, a falta de los hijos que no había podido tener. Menos mal que las fotografías no conservan el aroma del pasado, pues bajo esa higuera hacíamos las necesidades los de casa y las gallinas se encargaban de limpiar el rastro. Eso sí que es pura ecología.

Estrellas fugaces


No sé por que extraños mecanismos de la memoria, de pronto recuerdas una imagen o una persona que has visto hace muchos años y se hace presente como si hace unos instantes hubieses estado a su lado. Eso mismo me ha sucedido con una mujer a la que vimos en varias ocasiones hace ya un montón de años, en esos fines de semana maratonianos de teatro y exposiciones a los que íbamos a Madrid. Por aquellas fechas nos solíamos alojar en el Hotel " Asturias " a un paso de la Puerta del Sol y esta mujer formaba parte del paisaje de la zona.

viernes, agosto 21, 2009

UPSALA











Como he comentado en otro apartado de este blog, el pasado mes de mayo estuvimos unos días de vacaciones en Estocolmo y aprovechamos uno de ellos para conocer Upsala, atraidos en parte por su cercanía a la capital y en especial por la aureola que le concede su Universidad. Salimos a media mañana en un autobús de línea regular, bajo un cielo plomizo y lluvioso, pero el viaje fue comodo y corto atravesando por suaves campos verdes en lso que los tejados rojos de las granjas desperdigadas a los lados de la carretera eran como manchones de amapolas en medio de un campo de trigo.
La llegada a Upsala no fue nada prometedora, pues la parada del autobús está situada a las afueras de la ciudad tras las vías del tren, a un costado de una carretera anodina como puede ser la de cualquier otro sitio.
Atravesamos por medio de los aparcamientos donde miles

sábado, agosto 15, 2009

SFUMATO








Toñi empezó a preocuparse cuando el comisario ante el que estaba renovando su pasaporte le dijo con tono desabrido que volviese a poner lo dedos tintados en el tampó, que no se había marcado nada como si no tuviese huellas dactilares. El funcionario tenía pinta de amargado, con un gesto perenne de mal humor como si hiciese su trabajo a disgusto, pero era cierto tenía razón pues apenas si se veía nada cuando apoyaba sus dedos tal como le decía él, mientras dejaba guiar su mano por la mano sudada del otro. Después de un buen rato abandonó la comisaria con el flamante pasaporte en el bolso y la preocupación asentada en su cabeza.

jueves, agosto 13, 2009

Todo un caballero


Esta historia no sé muy bien como enfocarlo. Había pensado en intentar novelarlo pero creo que me voy a limitar a narrar los hechos sin más.
Desde hace bastante tiempo aparecen unas pintadas en la puerta de los wáteres de hombres de mi centro de trabajo del jaez de lo que se os transcribo, siempre insultando a vascos, catalanes y socialistas. Por ejemplo, en la última que nos dedicó aparece la siguiente frase que hubiese querido reproducir en foto pero que no he sabido copiar del móvil: " Vascos y catalanes, nazis educados con resentimiento y ODIO. Yo no compro productos Fagor y Orbea, financian la ETA ".

sábado, agosto 08, 2009

La cuerda


Todavía recuerda el momento. Fué una tarde de finales de enero al salir del instituto con un cielo oscuro de ese color de panza de burro omnipresente en los largos inviernos de la ciudad, el aire gélido y cortante que venía del río lo empujaba paseo del Empecinado adelante, cuando de pronto sintió como si una cuerda se rompiese en medio de su cabeza con un golpe seco como un trallazo, un latigazo intenso que la atravesase de la frente a la nuca, como si estallase un castillo de fuegos artificiales dentro de él. Sergio sintio una confusión de ideas donde todo se mezclaba sin poder poner orden ni concierto en ellas, sin oir apenas el parloteo de sus compañeros que iban hablando de lo de siempre, de futbol y de las tetas de las compañeras o de las litronas del fin de semana. Llegaron al puente de la estación y no recuerda bien si se despidió de ellos, enfilando solo los últimos metros de la vuelta a casa, siempre con el aire cortante que lo obligaba a acelerar el paso.

Si él lo dice, es así


" Mi primer recuerdo viene de muy atrás y cada vez que se lo he comentado a mi madre, esta me respondía que era imposible que pudiera tenerlo, pero yo siempre he porfiado que ha sido así, que ni ella ni nadie me contó lo que había pasado, sino que eran las imágenes que se habían desde mu pequeño grabado en mi memoria. Cuando salía esta conversación, mi madre se reía mucho porque cuando sucedió yo no tenía arriba de tres meses de edad y es imposible que nadie recuerde lo que le pasó a esa edad. Pues yo, sí.
Eran los llamados primeros años de la Victoria, cuando Franco y su caterva tenían a todo el mundo bajo ellos, con la bendición del santo clero, años de humillación y tragar bilis porque nuestra familia era de las " rojas ", años de hambre y de buscar desesperadamente el salir adelante día a día.
Mi madre, al igual que el resto de la familia, intentaba traer ayuda a casa y lo mismo lo hacía fregando portales, que haciendo de mujer jirafa en las barracas de la feria, que haciendo estraperlo con pan blanco. Con una hogaza de candeal escondida bajo la blusa la pilló un municipal una mañana de sol de justicia castellano que achicharraba hasta las ideas por el Caño Argales y se la llevó arrestada al cuartelillo con el cuerpo del delito, que algún cabrón se habría comido después. Y de allí, al viejo penal que estaba cerca del Esgueva donde la enchironaron. Y yo con ella.
Ahí comienzan mis imágenes. Recuerdo un patio muy angosto donde daban vuelta las presas para matar el tiempo y el hambre, separadas de la libertad por una tapia de ladrillo muy alta y muy larga, en cuyo final se abría, una puerta por donde entregaban los paquetes que los familiares traían a las internadas. Hacia el otro lado, tres escalones redondos de piedra llevaban al pabellón de las celdas donde nos metían por las noches. Y en medio del patio, un árbol en cuyo tronco se apoyaba uan gitana muy vieja, vestida con unas amplias faldas negras que le llegaban a los piés y que se las remangaba par mear de pié, dejando caer un chorro fuerte como el de una yegua. Y nada más ".
El lo cuenta así. Y si él lo dice, yo lo repito tal cual. Y será cierto.

domingo, agosto 02, 2009

El pozo de los chupetes. II parte



Como había comentado en este blog, en Estocolmo vimos un pozo donde los niños dejaban sus chupetes y pensamos en montar algo similar, pero bastante más modesto, en el trabajo. Como mi compañera es una todoterreno que se apunta a un bombardeo, nos pusimos manos a la obra y la semana pasada hicimos la " plantá " en el vestibúlo del centro, como si de una falla se tratase, pero esta no dispuesta a ser quemada.
Con la rana de barro que nos regaló una amiga, la peana que hizo mi compañera aprovechando un cubo de basura al que forró con papel de dibujitos, el cartelito que hizo Alfonso con el ordenador y un espantapajaros de trapo comprado, preparamos todo el tinglado. Por ahora solo hemos recolectado un chupete y aún ese por que se lo quitó a traición una compañera a su nieto. A ver si dura el invento y sirve para algo. Y si no es así, que nos quiten los buenos momentos pasados.

sábado, agosto 01, 2009

Los viejos tebeos


La nieve casi cubre por completo los cristales de la ventana del dormitorio y una tenue luz grisácea inunda la habitación. Hace tanto frío dentro que se diría que puede tocarse. En la cama, casi sin poder respirar bajo el peso de tantas mantas, David asoma poco más que la nariz y las manos en las que sostiene un tebeo. No se ve muy bien, pero no lo necesita pues se los sabe de memoria.