domingo, febrero 22, 2009

A mi siempre me lo han contado así



I. PRIMERA PARTE.
En el barrio de San Andrés, en el Valladolid de los primeros años del franquismo.
Todo el mundo sabía por el barrio que el Jorge era un picha brava y que con su labia no había chica que se le resistiese. Allá a finales de los años cuarenta tener un negocio como el suyo daba lo necesario para vivir como un señor y atender bien a la parienta y a los hijos de la legítima.

jueves, febrero 19, 2009

La ladrona de sueños


Es una hermosa noche de finales de julio, una enorme luna baña el barrio de casitas que se encuentra en el extremo sur de la ciudad. El cielo esta tachonado de estrellas y de vez en cuando se ve un destello oblícuo producido por un cometa fugaz o tal vez por un avión que baja en busca del cercano aeropuerto. Más allá, tras un farallón blanquecino formado por los bloques de apartamentos, está la masa inquietante del mar. Apenas se ve ya alguna luz en las ventanas de las casitas y en la mayoría de los casos es tan solo una lamparita ténue que vela el sueño de la gente. El ambiente está impregnado por el aroma de las matas de jazmineros que hay en la parte delantera de la mayoría de las viviendas y una suave música de piano parece brotar de alguna de las ventanas abiertas para dejar que entre la brisa de la noche.

sábado, febrero 14, 2009

Oye, pequeño...que no doy mas de sí


Cada vez que abandona la clínica donde vegeta su hermano, Pedro tiene la sensación de que todo va mal y cada día que pasa lo encuentra más apagado, sin ilusión ante nada, que se va hundiendo más y más en el pozo de la nada. Quiere pensar que sea la maldita enfermedad la causante de todo o, lo que es peor, todas pastillas con que lo atiborran para que no dé guerra y sea una persona mansa y que no plantee problemas al personal. Así son todos los pacientes que oberva a lo largo de los pasillos o los que ve fugazmente cuando cruza el jardín en busca del coche en el que salir huyendo de esta auténtica carcel donde pasa sus días su hermano Fermín.

lunes, febrero 09, 2009

La Pepi


Es ya al final de la mañana, hora de ir cerrando el ordenador y volver a casa. Pepi entra en la habitación escoba en mano para adecentarla. Regordeta, siempre con una sonrisa triste en los labios sin dejar de cantar una copla de Antonio Molina o de Pepe Blanco, comienza a recoger los papeles caidos por el suelo mientras responde a algún comentario trivial mío. De repente, con una total naturalidad, se planta sobre el mango de la escoba y comienza a desgranar el rosario de su vida.
Tiene cuatro nietos y todos los sábados reune a su camada alrededor de la mesa para que llenen la tripa porque ya se sabe como son de dejasdas estas nueras. Su abuelo se tiró al tren allá por la parte de Elche porque tenía unos dolores insufribles del estómago y por aquellas épocas no había dinero ni para médicos, ni para medicinas. Su madre, harta de luchar con dos hijos drogadictos, se bebió una botella de salfumán cuando tenía poco más de 40 años y murió gritando como un perro. Los no tardaron en ir tras ella, acabando de mala manera. Y otro hermano hace poco más de dos años comenzó con un dolor de cabeza muy fuerte y en quince días estaba dentro de la caja porque tenía tres tumores en la cabeza que no se pudieron operar... Y todo esto en poco más de dos minutos como si me estuviese dando una receta de un guiso.
No sabiendo que decir, hice algún comentario mientras salía poco menos que huyendo, mientras Pepi continuaba dándole a la escoba con salero al ritmo de " Soy mineroooooooo.....". Como para quejarme.

domingo, febrero 08, 2009

El polvo de marmol


No sé si habréis pensado como yo, cuando tenemos ante la vista una estatua masculina de la época clásica, bien sea griega o romana, porque en muchas ocasiones le han mutilado el miembro. Sí, ya sé que hay muchas teorías que lo explican en las que la falsa moral ha querido aplastar la belleza del cuerpo humano. Pero yo creo haber encontrado el motivo de la mutilación de una buena parte de dichas obras de arte.
Hace unos meses que mi amigo Alberto recibió el legado de un hermano de su abuela que había sido párroco durante muchos años en algún pueblo perdido del Maestrazgo. En un primer momento me dió mucha pereza acompañarlo, a pesar de su insistencia, pero no era muy apetecible ir a los funerales de un viejo desconocido en pleno mes de febrero. Ahora, ya con el buen tiempo, cedí a sus ruegos y vinimos a pasar las vacaciones en la casa rectoral, todavía vacía a falta de que llegase el sucesor nombrado por el obispo.

miércoles, febrero 04, 2009

La subida al Micalet


Querido niño, si alguien te dice que bonita es la vista de Valencia desde lo alto del Micalet procura hacer oidos sordos y salir corriendo en dirección contraria a la catedral. De no hacerlo así y si decides emprender la subida después no valen lamentos. Y encima has de pagar para subir. En un cubículo de madera al pié de la escalera una ogresa desabrida reclama los dos euros del billete. ¿ Descuentos a jubilados ?. Esas cosas no las contempla el señor arzobispo,
Comienzas el ascenso y lo primero que notas es que has de dar un paso más amplio porque los escalones son más altos de lo habitual. Hasta el escalón 40 más o menos todavía conservas la compostura, pero ya sientes que se te acelera la respiración.

Lo siento Blasillo, otra vez será


Lo siento Blasillo, otra vez será, en esta ocasión te ha ganado por la mano Amanda, así que te tocará esperar en el planeta de los no nacidos hasta el momento en que puedas aterrizar por aquí. Desde el instante en que nuestra amiga supo que estaba preñada tanto ella como Luis barajaron solo dos nombres para su hijo. Blas si es chico y Amanda si es niña. Esta mañana saltó un mensaje muy breve en el móvil: " Amniocentesis bien y es Amanda " con lo cual se quedaron a un lado los temores previos y se despeja el camino ante la que está de camino.
Amanda. Te recuerdo Amanda....