jueves, noviembre 08, 2012

POLONIA VIII. MAS CRACOVIA


Comenzamos la jornada con el habitual desayuno en el buffet del hotel. El mejor, con mucho, fue el del hotel varsoviano y aunque en este también había un excelente nivel,  ya nos vamos cansando de tanta comida fuera de casa. Demasiado bien. Una cosa que me llamó la atención que, en contra de lo que se podía esperar de un pais agrícola, los quesos son poco sabrosos y solo se toman como entrante en las comidas, nunca en los postres.





 





 

Con la tripa llena, el plano y la guía en la mano y las cámaras con las pilas cargadas, comenzamos a recorrer CRACOVIA. Tras cruzar el tunel llegamos al Stare Mesto. Cruzamos la puerta de san Florián e intentamos entrar en la barroca iglesia de los Escolapios, pero no fue posible, aunque si pudimos ver su interior a través de la reja. Creo que fue la única iglesia cerrada que encontramos en todo el viaje.

 


Nos acercamos a la plaza del Mercado, pero esta vez a lo largo de la úlica Sw. Jana, que está llena de hermosos edificios, al igual de cualquiera de las calles por la que nos movimos estos días. La plaza del Mercado es un hervidero de gente a cualquier hora del día, las hermosas calesas recorren todo el centro de la ciudad y hay un guirigay enorme por todas partes.




















Músicos callejeros en cualquier esquina, grupos de jazz en las terrazas de los cafés, cuartetos de música clásica en un rincón de la plaza, grupos de escolares gritando pero formalitos y cogidos de la mano, sin abandonar la fila bajo la tutela de sus profesoras....todo hace sentir que es un ciudad viva.
Atravesamos la plaza y seguimos por la úlica Grodka en busca del castillo. Cientos y cientos de tiendas de recuerdos y en todas la imagen del antiguo Papa, como si fuese la seña de identidad nacional. Hemos encontrado su imagen en todas partes: estatuas de todo tipo, su silueta en llaveros o mecheros o pisapapeles o cualquier objeto de turisteo made in China, fotografías en cualquier rincón... pero en esta ciudad se llega al máximo.




















Hacia la mitad de la calle, a la izquierda está la maravillosa iglesia de los Dominicos. Su exterior no hace pensar en la majestuosidad de lo que encierra. Edificio gotico en ladrillo, tiene tres enormes naves con una profusión de bellas capillas a ambos lados. El ábside alberga un hermoso retablo y a sus lados hay una preciosa silleria de nogal. Al fondo, a la izquierda, una enorme escalinata conduce hasta una preciosas capilla renacentista.

En el lado contrario de la calle se encuentra el convento de los Franciscanos que, a diferencia de la anterior, tiene un hermoso frente que contrasta con la lobregez de su interior en estilo neogótico-tarta. A la entrada de la iglesia, una máquina automática expende medallas conmemorativas de Juan Pablo II por 8 zloty ( un par de euros ), 2 más caros que en cualquier tienda de souvenirs. Y así, hasta la saciedad.


















Un poco más adelante y en la margen izquierda de la calle hay otras dos iglesias muy hermosas. La primera, la iglesia de san Pedro y San pablo es un templo barroco de la orden de los Jesuitas y su interior contiene la habitual borrachera barroca. A su flanco está la hermosa iglesia románica de San Andrés, auque su interior está lleno de estucos y dorados barrocos.                     













 
Recorrimos el último tramo de la calle Real y llegamos al pie del Castillo, rodeado de murallas. Una cómoda rampa asciende hasta la entrada principal por la que hay una contínua riada de personas entrando y saliendo del mismo. Tras pasar el arco de acceso está situada la Catedral, un bello ejemplo del gótico pero del que poco pudimos ver por pura cabezonería nuestra. Como es patrimonio de la iglesia nos negamos a pagar la entrada a los curas, con lo que nos jodimos nosotros, pues apenas sí pudimos ver nada de su interior. Pero así somos. Chulos como nadie.

 

La enorme explanada del castillo encierra numerosos edificios civiles de gran hermosura, en cuyas dependencias hay diveros museos y a todo el conjunto se le conoce como el Wabel. Cada uno tiene entrada diferente y está dedicado a diversos aspectos de la historia del pais.




















Pero lo mejor de todo nos esperaba en el zona del castillo que rodea al patio del honor. Se accede por un portón situado a un costado de la catedral y el recinto cuadrado del patio está rodeado de una doble fila de arcadas en un estilo eminentemente toscano,  coronado por una tercera planta de columnas muy altas y gráciles al punto que crees encontrarte en el interior de un palazzo florentino. Una preciosa escalera frente a la puerta de acceso y en todos los lienzos de pared se abren preciosas ventanas de factura italianizante. Y como podeis ver, con boda. Y otras dos más que dejamos haciéndose el reportaje en los jardines. Estos polacos no paran de casarse.























En una ala del edifico está expuesto el cuadro de Leonardo Da Vincic" La Dama del armiño ", cuya visión ha sido uno de los alicientes de este viaje. Tras subir al tercer piso por una hermosa escalinata de piedra desde cuyos ventanales había una hermosa vista de la ciudad viejja, tuvimos que esperar un rato antes de entrar, lo que nos permitió otra visión no menos interesante del patio desde lo alto.



















El cuadro está instalado en una pequeña sala y entramos en grupos muy reducidos. No sé describir el cuadro, para ello están las reproducciones pero transmite una belleza y una serenidad que te sobrecoge, a pesar de que el formato del cuadro sea tan pequeño. La iluminación es perfecta y desde cada ángulo que lo contemplas se ve un matiz nuevo. Como siempre, el turista patoso, intenta hacer la foto con su móvil enfrentándose a los guardias de seguridad. Al cabo de unos minutos salimos al exterior de la sala, pero nos permitieron reenganchar y volvimos a ver el cuadro de nuevo.




Salimos del castillo, bajando por la rampa con el cielo encapotado. Al pie del Wabel está la llamada gruta del Dragón. La leyenda dice que al límite del castillo llegó un enorme dragon y, como el sitio le gustaba, decidió asentar allí sus reales. Pero los vecinos no estaban nada conformes porque este bicho era insaciable y no daban abasto a llenarle la tripa. Pero al zapaterito listo de turno se le ocurrió la estratagema de matar un cordero, vaciarle las tripas y trufarlo con azufre. El monstruo se lo tragó de un bocado pero, a la hora de la siesta, le entró una sed tan tremenda que se encaminó al Vístula y se puso a beber y a beber sin conseguir calmarla por lo que siguió bebiendo hasta que se murió encharcado. Y como procede en estos casos, el rey premió al zapatero con la mano de su hija.



Nota: la monja sale cabeza abajo porque la muy monjita se dió cuenta de que la quería fotografiar y se puso a hacer el pino.

















Volvimos a la plaza del Mercado con idea de visitar la iglesia de la Asunción, pues siempre que habíamos hecho el mismo intento estaba llena de fieles. En la fachada principal hay un hermoso templete barroco que sirve de entrada a la iglesia y tras él se yerguen dos enormes torres góticas de ladrillo de desigual altura del siglo XIV.  La de la izquierda, más alta, se remata por una afilada aguja y la de la derecha tiene un
ramate renacentista.
La historia va de que dos hermanos rivalizaron a ver cual de los dos construía la torre más alta y acabaron como suele suceder: uno de ellos, se dice que con malas artes y ayudado por el diablo, le dió mulé con la espada al otro. De ahí que su torre acabe como si una enorme espada horadase el cielo.






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Y seguimos con batallitas. Todos los días a la una en punto del mediodía se asoma un músico a la ventana de la torre más alta y tocá con una trompeta la Señal Mariana, una melodía muy sencilla que se interrumpe de golpe. Y repite la misma melodía en los cuatro puntos cardinales. El origen de la tradición es de la época en la que las hordas tártaras se acercaban a la ciudad, cuando un centínela que se apercibió de ello, tocó a rebato para alertar a los cracovianos hasta que la flecha de un bárbaro le atravesó la garganta cortando en seco su lamadaa. Buen brazo debería tener el susodicho y mucha fuerza, teneiendo en cuenta que la torre tiene 80 metros de altura.


 























El interior de la iglesia es una pura borrachera de color. Tres grandes naves góticas y una serie abigarrada de capillas laterales que merecen una visita detallada. No hay un solo hueco libre en las paredes y a través de unas bellísimas vidirieras se cuela la luz del sol. Aquí sí que entramos por el aro y pagamos. Con harto dolor porque era para los curas, pero no es cosa de seguir haciendo el canelo.













Y es que en el presbisterio se encuentra el retablo Mariano, el mayor altar gótico de Europa construido en madera en cuyo centro están las bellísimas imágenes de la Dormición de la Virgen. Pensando que no había problema al haber pagado la entrada me dispuse a sacar fotos como un poseso hasta que se acercó un celador a reclamarme la pegatina de la cámara. Le dije que no sabía fuera precisa y borré delante suya las pocas fotos que había hecho. Y sin montar pollo, al menos no mucho pero sí con un gran cabreo, me senté en un banco a contemplar el retablo y la sillería del coro que nos rodeaba. Pero, al verme tan jodido,  el bueno de Félix fue a comprarme el ticket y con él bien a la vista le dí gusto al dedo. Lo más jodido es que el tío que me había dado el alto no estaba por allí.Y yo que quería restregárselo por el morro.





Desde el mediodía el cielo se había ido cubriendo de nubarrones negros. Al salir de
la iglesia, la tarde se puso de agua y volvimos al hotel con el tiempo justo para no ponernos como pollos mojados.



Otra nota: aunque me lo han preguntado reiteradamente mis lectores castellonenses se me ha pasado decir que la Guia de Polonía que usamos es la ANAYA Touring club. Edición 2008. De las varías que hojeé es la que más ne convenció y, después de usarla,  encontramos contados fallos en horarios, etc. Por cierto, gracias Diego y Xavy  por vuestro seguimiento durante el viaje y por video-mix que nos habeis enviado. Una muestra
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Y otra más. Gracias amigos


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2 comentarios:

xaby dijo...

Es una pena que haya tanto estuco, yeso, plástico y demás .. ooohhhhh. como describes, un país pobre, muy religioso.
Lo que no me queda claro si Cracovia es tu ciudad favorita, o no.
Mola cuando cuentas historias y alguna coña vuestras. La descripción de los monumentos es buena, pero después de 8 entregas se hace más ameno meter esas anécdotas.
Hay entrega 9??!!
Gracias por insertar los videos mosaicos que montamos ... jajajaja

cal_2 dijo...

Xavy, eres un terremoto: tal vez la ciudad de la que mejor recuerdo tenga, lo cual no quiee decir que sea la as bella, es Gdansk. Aunque Cracovia es la más llamativa de todas.
Pocas anécdotas puedo meter porque el viaje fue sin estridencias.....por suerte
Y sí, habrá novena y última entraga. Abrazos