martes, diciembre 30, 2008

Para el hermano pequeño


Hermano pequeño: esto es solo para ti. Exclusivamente. Sé que aqui lo leerás, por eso lo cuelgo ahora. Que sepas el comentario del hermano mayor tras leer tu carta: " Este cabron, con lo que le cuesta escribir "... y se bajó al cuarto de estar para que no le viese la cara. Lo que yo diga, ya lo sabes bien: eres tan bueno como la madre.......y casi tan gitano como ella


Hermano pequeño... tu lo has querido, forastero. Esto que va a continuación lo tenía guardado en la reserva porque me parecía demasiado íntimo y lacrimógeno. Y sé que le darás al moco. Pero repito, tu has disparado primero. Y que sepas que tu carta nos ha emocionado a los dos.

miércoles, diciembre 24, 2008

Este es mi cuento de navidad


Hay que reconocer que la pulga Mariana era un tanto misántropa por lo que había elegido una cuadra tranquila para vivienda porque le provocaba jaqueca el bullicio. Por ese motivo había abandonado las cuadras del palacio del rey Herodes donde, aunque podía alimentarse con la sangre de personas de alcurnia, los ruidos que provocaba la orquestina que arropaba noche tras noche a la bella Salomé en su eterna danza del velo para seducir al monarca, la ponía de los nervios. Así que un día, aprovechando el transporte de un perro vagabundo, se montó de un brinco a su grupa para recorrer mundo.

domingo, diciembre 21, 2008

La navidad en el hogar de los Peludez


Nuestro gran amigo Feliciano vive en un pueblo de la Ribera burgalesa que conserva restos del pasado esplendor en sus numerosas casonas deshabitadas, asi como en un par de puertas de la antigua muralla y dos iglesias en los extremos de la calle Real, una que tiene una torre almenada de aspecto guerrero y la otra más señorial en el medio de una plaza. En las tardes de invierno no se ve un alma por las calles, pues el viento frio y cortante como una gumia obliga a todos a recluirse al calor de la " gloria " y solo se ve alguna mujeruca perdida camino de la misa en Santa María o de vuelta del teleclub.
Anoche, como hacemos día tras día, estuvimos un buen rato de charla hablando de lo que había deparado la jornada y Feliciano nos describió como podían ser unas Navidades en su familia, siempre en medio de la risa y el cachondeo.

lunes, diciembre 15, 2008

CHIMO


Chima es cabezón y esmirriado, con las piernas como los palitos con los que enciende la lumbre su abuela. Chimo tiene la mirada de un perro fiel y cuando clava en ti sus ojos azules como un lago de los Pirineos te hace sentir que nada puede tener doblez, que ha aceptado la vida tal como viene, no como un premio o un castigo. Bueno sí, más bien como un castigo por no se sabe que pecado de sus padres o vaya usted a saber de quién, pero que que él siente tan contento. Chimo vive el día a día sin preocuparse del pasado y sin tener la menor preocupación por lo que le espera a partir del mismo instante en el que está viviendo. No es indiferencia, ni conformismo, simplemente la vida viene y pasa como si nada.

domingo, diciembre 07, 2008

Como una serpiente


Susana siente con todas las fuerzas la presencia del teléfono móvil que ha dejado sobre la mesilla como si fuese un animalillo abandonado. Tan solo un gesto y puede tenerlo de nuevo en sus manos. Pero ya le duele hasta el alma hacer ese movimiento, cogerlo y desbloquearlo en busca del número de Jorge para, en el último instante, no apretar la tecla de llamada. Horas y horas de no pensar en otra cosa, de imaginarse que puede estar haciendo él en cada instante, con quién compartirá cada momento de la vida que ella no pueda fiscalizar. Eso es lo que la tiene más descorazonada, el no saber, el no estar en medio de Jorge y de las personas que puedan compartir retazos de vida con él. Nota como un fuego le sube por el pecho y repta como una serpiente por el lado izquierdo de su cuello hasta clavar sus dientes en la nuca. Sacude la cabeza con el deseo de que desaparezca la opresión pero no puede, está allí, enseñoreada en su mente y dominando todos sus impulsos, sus deseos.

jueves, diciembre 04, 2008

" Tenemos que hablar "


" Tenemos que hablar ", dijo él mientras ella colocaba la compra del mercado en la despensa.
" Tenemos que hablar ", dijo ella mientras él engullía la comida con la mirada fija en el periódico.
" Tenemos que hablar ", dijo él recogiendo todos los bártulos diseminados por la arena, mientras ella apuraba los últimos rayos de sol en la playa .
" Tenemos que hablar ", dijo ella, mientras él destroticaba por el inmenso atasco en el que llevaban metidos toda la tarde.