miércoles, noviembre 01, 2006

LAS DOS PRIMAS


Pilarina y su prima la Chora nunca han sido mujeres de iglesia, pero entrar en el Carmen Extramuros es otra cosa, por algo es la iglesia que está en las afueras del cementerio y alli es donde están la abuela Clemen y la tia Esperanza enterradas. Un día de invierno, tras repartir las flores entre todas las personas queridas, siguiendo siempre un orden inamovible de acuerdo a la jerarquia que da el cariño y la añoranza, se meten las dos primas en la iglesia en busca de algo da calor, pues hasta las palabras se escarchan en la boca.
Hay muy poca luz, apenas las velas del altar iluminan al cura que dice misa al pié del camarín donde está la virgen, rodeado por las sombras de unas pocas personas desperdigadas por los bancos de la iglesia. Las dos se sientan en un banco a cuchichear y descansar un rato.

MARE CAGARE


Mare Cagare en realidad se llamaba Mary Carmen, pero dudo que jamás alguien la hubiese llamado así. Mare es el nombre que le daban en su casa y el apellido se lo pusimos los niños de la Barrida Militar con la hijoputesca habilidad que se tiene a esa edad para poner motes a los demás. Cuando nos mudamos a vivir allí, tendría más o menos siete años y la recuerdo como una niña esmirriada, con la carita de rata llena de churretones enmarcada por unas trenzas muy apretadas como colas de lagartija, vestida con un delantal muy viejo y remendado, una braga llena de agujeros y los calcetines siempre caidos.