lunes, octubre 10, 2005

El difunto Mora


Esta historia se la debo a mi amigo Félix, cuyo pueblo es una fuente inagotable de historias de un " realismo mágico " como díce él. La pena es no poder oirle el relato de viva voz para captar toda su gracia....
El difunto Mora consiguió trabajo en la reparación de la vía del tren, por lo que se le hizo imprescindible conseguir un medio de transporte, pues su casa estaba a más de 10 kms. del sitio de trabajo. Vivía en la parte alta del pueblo, en el barrio de San Antón, el de los pobres, por lo que tenía un buen trecho hasta el tajo para llegar al paso cansino de la yegua. Así que reunió las cuatro perras como pudo, firmó un montón de letras y se compró una reluciente motocicleta en Aranda.
En casa todos esperaban con impaciencia su vuelta. De pronto uno de los hijos comenzó a gritar " ¡¡ Madre, ahí viene padre ¡¡ " mientras la motrocicleta rugía cuesta arriba.....Todos salieron corriendo a la puerta y el difunto Mora pasó de largo por la puerta de casa...." ¡¡¡ Madre, se ha ido padre ¡¡¡ ".
Al rato se repitió la misma escena: rugido de moto cuesta arriba y todos a la puerta al grito de " ¡¡ Madre ahi viene padre ¡¡¡ " y nueva decepción al ver que pasaba de largo " ¡¡ Madre, se ha ido padre ¡¡"...... y así varias veces seguidas.
Finalmente lo vieron quedarse dando vueltas en la era que estaba al pié de la cuesta hasta que la motocicleta se paró y el difunto Mora bajó de la moto....Fueron sus hijos corriendo a ver que pasaba....en Aranda le habían explicado como se arrancaba la moto pero no como se paraba y asi estuvo, dando vueltas y más vueltas, hasta que se quedó sin combustible....
Y habrá más historias....

1 comentario:

pitisúdesolla dijo...

Menos mal que era una moto y no un consolador con baterías alcalinas.